miércoles, 3 de julio de 2013

El Kasseqa Uinipa ( Cacique Guanipa, Novela)


Autor: Oscar Matute Ortiz
Ediciones: Scribd.
Escrito en las planicies de la Mesa de Guanipa
San Jose  De Guanipa, estado Anzoátegui
Se termino de escribir el 2 de Julio del año 2013.
Es el homenaje a un cacique que vibro en estas pampa que hoy en dia lleva su nombre.
Es un rescate a losos valores de los aborígenes.
Es un valor de los estado Anzoátegui y Monagas












             










Capítulo I.



El estertoreo silencio de una sabana.

Allí tendida y abrazada por la solapa del cielo, allí vigilada por miles de años, allí luminosa como un espejo. Allí recibiendo lluvias y veranos sin clemencia. Allí esta aquel sabanal  que ha despertado la curiosidad de los vegetales y de los animales para trillar la panacea de los tiempos. Alli germinando los aromas de las especies. Alli sonriendo con la silueta de los cielos, alli la atmosfera dejada a la intemperie. Alli el cálculo abrumador de los arboles, de la matas. Alli ciénagas y ríos recurrentes. Alli la lujuria de las aves intoxicadas por las sabanas abiertas como la libertad. Sonoro acantilados de aguas se fueron absorbiendo por los secuaces veranos que petrificaban aquellos sabanales.    Nostalgia en la noche, brega en la mañana. Correteaba el conejo, el chiguire, el venado, la lapa, la araña mona, los morrocoyes sabaneros, el galápago montes; la sabandija, la cascabel ponzoñosa maraqueando su rabo para avisar su presencia venenosa y alertadora. Tentadora maestría ofrecen los pajonales recién cubiertos de verdes corpiños. Chubascos de aguas en invierno, sol displicente  en verano. Ocaso aletargado por los efluvios rayos solares cuando el vespertino día va sembrado sus exequias allá en aquel acantilado cubierto de sombras siniestras.
Un mantuano día ha tenido la osadía de hacerte un engaño, porque de nuevo vuelve el nuevo día y te va acorralando con los dias hasta que tengas que finiquitar toda tu esperanza en aquella tierras que te horizontalizan la mirada
Un cuervo tiende la mirada y con aquel movimiento sigiloso va en búsqueda de una presa  olfateada por el impúber sentido de la nariz. Se arrima la iguana y trastoca cuanto árbol y palo se le tranza en su caminar. Va naciendo la vegetación que estaba achicopala por las centurias de años, cuando el indómito creador puso su mirada en la tierra árida y dijo: “Ha de producir cuanto se quiera”. He alli que comenzaron a formalizarse las especie animales sin antes que el agua corriera por aquellos sabanales. Había habido una mutación, la tierra se habia vuelto un engranaje de cambios. Alli hubo grandes dinosaurios que la misma naturaleza había  producido, en miles de años vivieron en este apartado terrenal, sin embargo, la mutación de la naturaleza conjuntamente con el agua hicieron una sorpresa en la misma naturaleza: hubo movimiento telúrico para acomodar ciertas placas tectónicas, enterrando de alguna manera aquellos grandes dinosaurios que pesaban hasta 80 toneladas. Miles de años envolvieron aquella agrestes tierras que todavia no eran sabanales y mucho menos  mesas como las que se ven en la actualidad. El tiempo va definiendo la evolución de las cosas. Las va madurando si es que las cosas van madurando. La naturaleza da sorpresas. Las sorpresas son para la inteligencia, para el hombre, porque para los demás seres, no hay sorpresa. Es una situacion intangible de conocimiento. Solo el conocimiento lo tiene el hombre. Y el hombre ha mesurado las cosas desde el conocimiento. Por eso, esta área entro en las pisadas de los humanos cuando estos, antes de Jesucristo, habian entrado por la zona de Orinoco, comenzaron a hacer su desplazamiento lento por el ala izquierda del Orinoco.

Un Grito en el Silencio.

      Quien se atreve a dar un salto cuando el espacio sideral mofetea  las explanadas llanuras, cuando el grito se trivializa, cuando los aires se envuelven en soplidos indetenibles, cuando el sol se dispara como una saeta. Cuando la peluda sabana esta desierta, cuando los aguijones del aguas se resbalan por los lodazales, cuando el púdico espacio admite la luz de las tinieblas. Cuando comienzan las hiervas, las plantas, los arboles, pero que en su mayor parte se ve como una ninfa desnuda, o como un desierto sin atributos o algunos arbustos se comienzan a tejer en aquel espacio sin fundamento. Es el lampiño escenario que se va levantando ante la mirada truculenta de los animales. Ciertos bosques, ciertas matas se van acrisolando, pero alli no esta el homo erectus. Se van camuflando ciertas hierbas que parecen pajonales, pero es la gramínea que teje los suelos, por donde correrán las serpientes, los mato de agua, las iguanas con ligerezas carreras inesperadas, las arácnidos, los morrocoyes, las lagartijas, los ratones, las arañas monas, la danta, el chiguire, el acure, el venado, la raboamarillo,  la coral. La tierra los creo por el eminente rayo del creador. Alli arrecian las aguas y depositan agua en aquellos tremedales terrenos que se hicieron, lagunas, lagunitas, quebradas, acantilados, riachuelos, ríos y lagunas naturales. Es plana desde Úrica, Plana desde Monagas, plana desde Chamarriapa, plana desde el Orocopiche y se adentra por el oeste con las tierras de Pariagua, hace un círculo y se entromete en las pléyades tierras  de la asolada presencia del báquiro y el conejo hasta llegar a la ufanadas tierras del Orinoco. Todo se vuelve como un morichal. Ante esto no escapa el grito del arrendajo, el grito de la Guacharaca, el grito de la lechuza, del búho y de miles de pájaros que revolotean aquel sabanal como  un desierto de El Sahara. Nada es igualable a aquel sendero que luce tranquilo para adentrarse en él,  como lo hizo Alejandro Humboldt. Quien podía habitar ese escenario cuando es el silencio que reina, quien lo podía habitar si solamente los animales pueden gritar en aquel matorral solitario, quien puede habitar cuando el suelo es un corredizo de animales salvajes. No hay obstáculos que los detengas, ni frontales que lo paren. Es abierto para los aires, abierto para los animales, abierto para los pájaros voladores, se equipara como un cielo abierto y una nube que se eriza en el silencio del alba. Estas cosas están pasando, y todavía no se acerca el hechizo de la vivencia del antropos. Faltan miles de años para que lleguen y se haga un habitad de vivencia humana. Mientras se tuercen los arboles con la vejez, los animales van muriendo por temporada, alli esta aquella área con una esperanza abierta y sin contenido humano. El tiempo se va desplazando poco a poco y la tierra va tomando rutas y oleajes de vivencia que solamente las especie animal y vegetal van haciendo una vivencia cotidiana. No se apaga la luz del sol y las lluvias no  cesan de bajar. Alli esta la rutina del invierno, la rutina del verano. Son momentos colosales que la misma naturaleza alternó para que los seres vivientes de aquel lodazal sereno viviera con sus púdicos animales y tambien vegetales. A ellos no le faltaba lo necesario, viniera el verano, viniera el invierno alli estaban disfrutando de una gran gastronomía. Un regalo sin trabajo, apenas sentir el instinto natural  de la alimentacion,  alli se encontraban  sabaneando la comida. No habia hambre, no habia necesidad entre ellos. Vivian la felicidad del escenario y de la naturaleza. Vivian una mustia convivencia hilvanada por los copiosos inviernos, pero tambien la solariegas tempestades del sol. El sol trillaba cada espacio, cada metros, cada Leguía, cada distancia, cada palmo que se daba en aquella serena tierra de los olios vernáculos que se habian sembrados por millones de años. No mermaba su resplandor, aunque la invernadera situacion le apocaba sus sombríos rayos que se deslizaban más allá de la capa de ozonos. Alli estaba sobre aquella rotación diurna que hacía en  aquellos sabanales llenos de manteco, llenos de cereipos, cujíes y enanas plantas que se han dado desde su génesis. Alli en ese silencio del tiempo y contemplando aquellas espesuras, era como se jineteaba por los años y los siglos. En indetenible ciclo de ida y vuelta, ha permutado toda la  existencia de aquellos callados arboles y matas que se han ido adaptando a su  semejante candidez. Alli callado, pero recibiendo maldiciones de los erguidos animales y de las turbulentas matas, este se hacía de caprichoso, para siempre castigarlas, apenas las noches podían calmar los gritos de aquellos silencios. La noche de algunas manera refrescaba el ambiente , y  asi aquellos seres vivos podían tener un descanso, quien mandaría a los arboles y a  las matas a estar de pie, sin surtir ningún movimiento, apenas las ventoleras erguidas por los sueños del Mar podían moverlas  de a poco y no siempre, si no cuando le diera la gana- El soplido rugía y allá en aquello ventanales  escenarios se conjugaban con gruesos latidos y ruidos: ------Saasssssssooooosoooooosaaaaaaaaaaaaaaas, Sooosososoooooo, suuuuuuuuuuuuuuussssssss.___ No admitían tertulias solariegas, ellos se disparaban y conmovían aquellos sumisos arboles y matas que el Creador asi las quiso. Venían y salían y de repente formaban arremolinados movimientos que causaban pavor y confusión en aquellos irracionales seres. Lo trágico no era esperado, pero la presencia de arreboles rayos solares que caían en la exequias del alba, abrían un paisaje que se consternaba ante la presencia de una lluvia ligera cayendo en aquellos sabanales, impíreos ... No es mas que el jeribeque de una luminaria que ofrece descanso en aquellos palmares, y a veces en las  lampiñas tierras surcadas por cereipos, mereyes, cartanales, guaritotos, palmas, cocos, pajas sabaneras, sebucanes, pitahayas, cardones tunas, mayas, mastrantos, cedros, gramíneas, carrizo y a veces intrincados   bosques, enlazados por bejucos sabaneros, ellos van madurando con los dias y van haciendo gala de sus torceduras hasta convertirse en amarraderas de otras matas , otros árboles, y alli cuando el tiempo de los años va llegando a su muerte, mueren atenazados por el tiempo. La naturaleza no perdona y ella trabaja de segundo a segundo y no pierde la temporalidad. Es una fuerza motriz  que va recorriendo aquellas inhóspitas sabanas. Cada árbol, cada ser viviente, esta bajo su égida, nada se pierde, todo se transforma y se va agobiando la soledad, porque ya la soledad que se había perpetuado por miles de  años esta llegando a su final.

El viento que paso y nunca regreso.

 He Alli aquella llanura asediada por muchos años, permite que la sabana sea resoplada por muchos vientos huracanados. Viento que son aligerados por remolinos, por la circulación local: El sol irradia aquel sabanal con una gran cantidad de energía, provocando que se caliente la superficie de la  mesa. Sin embargo, los diferentes materiales que componen la superficie no absorben esta energía igual; en particular, el agua  absorbe y liberan el calor a diferentes velocidades. Este calentamiento desigual produce zonas de alta y baja presión, lo cual provoca los movimientos del aire.
En el día el sol va  calentando aquella tierra que se fragua entre arenales y lampiñas matas,  y como tiene atajos que no la detenga, se expande como polvareda en sabanas abiertas que es la misma mesa. Nada detiene que se cuele entre ramales, nada detiene que usurpe aquel liso terreno, nada detiene que se filtre y tenga dirección abiertas hasta chocar contra aquellas montañas que se elevan  más allá del bravío Orinoco. Ya no vuelve a pasar, porque vienen muchos que han tenido su formación alli en el Mar Caribe, pero tambien aquellos que se han formado a lo largo y ancho de aquella Mesa que no tiene finito. El destello del espejismo cuando son  las doce del mediodía  hasta las cinco de la tarde hace que  comiencen unas ráfagas de viento en aquel plazelotado ambiente. Se forman en el norte, se forman en la mitad, se forman en aquellas anchas espesuras donde el horizonte del cielo pega contra el horizonte del suelo y alli,  se va colando por entre cereipos, mereyes, caros, pajizales, sombrillas de matas y tortuosos y malcriados palos que han nacido solo para la aventura del gavilán, del zamuro y algunos pericos que  hacen flotante círculos en el aire  y luego con el silbido y el grito de sus bocas  van truncando el silencio con : ----cpripripripripara, curiecuerrie, ---- se van extendiendo y se van rumbo a alguna “mata” mas boscosa donde tienen algunas crías. El aire esta alli y no ha fallado, pero cuando se forjan las borrascosa fuerzas de éste, comienza la ecológica  vegetación  a tener ruidos desesperados que el mismo viento les ha provocado. Grandes árboles van cayendo ante aquel abolengo trajinar de aquellos aires súbitos que se van desplazando como la velocidad de la luz, como un flash. No ha pasado el viento y tiene millones de años haciendo de la suya en aquel palaciego terreno de las mil aventuras tanto para la especie animal como la especie vegetal. Los resquicios minerales no son capaces de sentir, ni de decir algo como lo puede decir la flora y la fauna. El viento sopla y va pasando y no se devuelve. Cuando es tiempo de verano se acelera mas y va bullendo entre aquellos mogotes que se encuentran escasos, a pesar de que la candela ha hecho buenos propósitos de enmendar y acabar con cantidades de hierbas que estaban anidadas sobre la superficie de  aquel sabanal. Hay una chispa, y la chispa va encendiendo los sabanales, y cuando aquella superficie esta llena de la paja natural que solamente alli se forma, se evidencia una constelación de candela envuelta en humo negro sobre aquella vetusta pradera que no deja resquicio para nada. El viento sopla y esta se anima para ir rutilando toda la sabana. Chispa fuerte y grotesca se oyen cuando arremeten contra un árbol que tiene  una gigastesta espesura, y si lo encuentra tendido sobre el suelo  y seco más gracias le hace porque alli no le cuesta nada la destrucción. Galopan por aquellos lares toda especie de batracio arrinconados para la candela y el humo. Sin embargo ya tienen sus trochas y sus caminos y por alli se escapan hasta encontrar otros refugios donde la suerte le sea más segura. Sin embargo, el viento entra en una loan agitada por el terraplén de aquellos trenos que solamente están para agigantar sus yelmos de entonada rachas que se van fraguando cada día. Ellos no se detienen por nada y alli van, sea invierno, sea verano, ellos están alli haciendo sus trabajo. Trabajo para oxigenar la tierra, pero tambien para trasquilar cualquier especie que no aguante su soplido. Por eso aquí mesa se presenta como atrincherada por aquel majestuoso y fulgido viento que se ha eternizado desde que las tierras se hicieron animales y arboles, Y asi va pasando y asi va en un contubernio nunca por acabar. Cuando hay un silencio por parte de la vegetación y la especie viviente, se ofrece como una citara abriendo espacio y cantándole a la naturaleza con aquellos resoplidos que forman una antorcha de triunfo sobre aquellos sabanales. Ya hay un tañido de estruendo y solo los oídos de aquellos vivientes y nerviosos por el estruendoso jadeo de aquella ventolina, pero que va  apaciguando las temperaturas que están tan calientes como el helio del sol. Se mueve el día y va cayendo la noche, y todo aquel espacio se hace una negra espesura que a pesar de estar pasando por un tiempo de oscuridad, alli esta la ventolera imparable. Nadie detiene estos huracanes que forma un vendaval tanto diurno como nocturno. La sabana esta alli y no tienen escapatoria. El crepúsculo de la tarde ya se acabo, y ellos siguen su camino, pero un camino para no regresar. Han abanicado la sabana los pajonales de aquellas estepas y solamente queda refrescada y suavizada por sus trémulas alas que fueron dando aleteos sobre cada especie, sobre cada matorral, sobre cada pajonal que se había formalizado alli.

La candela y El Fuego.

Alli va torcido el tiempo con el lugar. Se apertrecha con muchos elementos en aquellos sabanales. Quien puede hablar de ellos, quien puede hablar de la candela y el fuego, pero se siente, lo siente el cuerpo, lo siente la sensibilidad de aquellos tactos que son animalescos, pero que son somas que tienen célula del sentir y  de la hiperestesia. He alli los arboles que tambien tienen tacto pero no hablan pero  sienten la tea de aquellos camellones que se van rutilando como lo que es, el fuego, que los hacer gritar alli en su hiperestesia sin gritos de una garganta que no puede emitir sonidos. Es lumbre, es fuego que se vaticina cuando salta una chispa en aquello pajonales secos, cuando se apresta para derrochar sus ansias de calor, cuando hay una sabana abierta para incubar uno de los cuatro elemento de los griegos, para abanicar una destrucción, donde caen animales, bosques, sabanas, “matas”, sabanales. Es  aquel relieve que se formo para que otras especies vivieran sobre su faz, sobre su peregrino silencio de años sin términos, donde la biogénesis tuvo su esplendor, donde los animales pudieron cercar espacio, y donde los espacios se hicieron animales y faunas vivientes. Pero alli se cuece el incendio de los fogositos. Los incendios de las matas, de los arboles, de las gramíneas extendida en aquellos sabanales. El invierno detiene la chispa que se pronuncia de palo a palo, a través de su frotamientos de palos a palos cuando estos están entramados el uno con el otro, alli se produce una chispa , y basta para que impulse la combustión y comience la llama que se va perpetuando mientras exista elementos de combustión. El olor a palo quemado y la extensiva humareda se va soltando y abarcando grandes extensiones de tierras. Sufre el mato de agua, sufren las serpientes, sufren los rabipelados, sufren los mosquitos atrincherados en aquellos bosques, sufren las iguanas sueltas en aquellos vendavales de montes torcido y aguijoneados por las llamas estridentes que van quemando y rematando los sabanales de palos y solitarias matas como el cereipo, el merey, el cují yaqué, el cují negro, el guatacaro, el roble, el caro, la paja sabanera, la verdolaga, la brusca y el arestín sabanero. Fuego lento, fuego alborotado de vez en cuando, pero alli va la candela. Una candela que no le importa abrir fuego desde el este, desde el centro, desde el oeste o desde el este. Alli donde haya la chispa, alli se suelta el carburante episodio de un elemento natural que abre las fase del alquitrán, mueve una sustancia negra y bruta que con el tiempo será el emporio de aquella tierra. Candela y alquitrán se están moviendo silenciosamente, ellas se abrazan y se da una tierna  repuesta, la repuesta del mañana.   Placentera se ve la candela bajo aquel solaz momento. Motivos especiales hay, y la candela se apaga cuando llega el clamado invierno por aquellas arrebolas matas y hierbas que a través de la fotosíntesis entran en un suspiro de atracción para perpetuar su especie a lo largo y ancho de aquella Mesa que se ebúrnea en el horizonte tranzado por cuantos obstáculos se le pueda presentar en su recorrido fantástico. Pero alli esta y nadie la mueve, se podrá mover los arboles, se podrán mover los animales, pero ella esta alli recibiendo la candela, recibiendo el agua, recibiendo el aire, porque la tierra esta alli clavada y por miles de años. Apenas un terremoto pude mover muchas toneladas de tiras y hacer aquella llanura y sabanal distinto. Se aprestaron muchos momentos en lo cual esto sucedió, pero como no es episodio de todos los dias alli permanece recibiendo la candela que se esgrime todos los años, en un periodo de 6 meses. Se hace fuerte en los meses de febrero, marzo, y comienzos de abril. Ya cuando retoza el invierno se abre el pétalo del verano y comienza la tierra a ponerse seria ante aquel mejido calentamiento de la sabana, el sol arrecia sus rayos solares y la sabana se pone impoluta ante aquel majadme de fogones que se extiende a lo largo y ancho de aquel sendero que de noche se tornan como lumbrera resonado con sus luz los encandilados pájaros que revolotean sobre aquel cercenado territorio que se ha convertido en un fogón de cientos de kilómetros. Se va apagando y queda el cenicero que logra germinar la tierra cuando se acercan los vetustos inviernos que se hacen colosales sobre aquellas tierras cuando empiezan los chubascos virginales, haciendo de la tierra un semillero de hierbas que se van levantando poco a poco en aquellos sabanales.  Estaba alli la semilla que no habia muerto por el fogoneo de la candela, sin embargo, los ruines animales que habian recibido su atormentado fuego habian permanecido en bosques y riachuelos y siempre se habian inclinado a vivir en aquellas fortaleza que le servían de refugios y un poco de libertad. Parece ser que la naturaleza es una dialéctica y necesita los cuatro elementos para poderla equilibrar. Y es asi como esta Meseta se sostiene en el capricho de quien pudo crearla y alimentarla con el devaneo del tiempo. Candela Arriba, candela abajo, alli en ese escenario la candela va. Candela para la tierra, candela para la vegetación candela para los animales, sin candela, la tierra no es tierra, y asi la mesa de Guanipa se equilibra entre candela.

Terremotos alli en el silencio del Antropos.

Alli estaba aquel sabanal que habia sido creado por las oblicuas ondas de los movimientos telúricos. No hay nada extraño a aquel nacimiento que habia producido la tierra en millones de años. La meseta no era un hueco de la tierra. Es un espacio extensivo sobre el planeta. Nacio de los movimientos cósmicos que ha tenido el espacio sideral en millones de años. No hay sido un letargo detenido, ni indeterminado. La proeza de los movimientos siempre ha sido en la temporada de lo eterno. Todo el espacio cósmico ha sido movimiento, y nadie detiene los movimientos excepto Dios, pero como Dios es movimiento, no hay treguas para ellos, porque el mismo Dios los pone en dinámica. He alli el dilema  de aquel sabanal. Sabanal que se fue confluyendo con los cuatro elementos de los cuales nos hablan los griegos: tierra, agua, fuego y aire. Cada uno tiene sus propiedades, y sus composiciones, y sus composiciones son químicas. No hay vuelta atrás. No se discute, pero si se proyectan en aquel abismo sideral de planeta a planeta. ¿Que paso en aquel ambiente de la tierra? La tierra busca la forma cada día de acoplarse en sus placas tectónicas, es un movimiento que surte un efecto  estruendoso  en algunas áreas de la tierra, y en su movimiento procesa grandes explosiones para acomodarse bien. Se van ajustando, se van equilibrando, pero como la quietud no es determinante, en determinados periodos puede surgir un movimiento telúrico y esto brota hacia la superficie en algunas áreas de la tierra, hay toda una sincronización. Nada se da aislado, todo tiene una sincronía cosmológica, que afecta las  plantas, los seres vivientes, pero tambien afecta el agua, el aire, y la misma sincronización espacial. Todo se alza o todo se baja, pero he alli los equilibrios que se tornan para ir cabalgando  sobre aquellos brutales misterios que solamente las soledades infinitas tercian abismos que no caben en la ¨´cognocidad´¨ del pensamiento humano, pero que alli esta¨ la chispa de la inteligencia de Dios.” Abrupta es la naturaleza, que ciclonea toda la ambientalidad de la tierra.   No se detiene y juega con ella, canta el murmullo, mueve lo inhóspito, da largas como la culebra de agua, pero tambien recoge como esa misma culebra. Cierra ciclos, pero tambien engrana ciclos y asi va por aquel laberinto sideral haciendo de la suya. No se detiene en aquel silencio del infinito, y por ser infinito es que va fluyendo con su movimiento habido, porque todo para ella es como un colador que no tiene parangón. No se anida, no se acucurra. No tiene miedo, no es sensible, no piensa, no abre espacios, no silabea, no permita la detención, no agradece, se va y viene y hace sus ciclos y vuelve de nuevo. Sufren son aquellos seres vivientes que la misma naturaleza los  ha otorgado en aquel silencio abismal.
He alli mas de miles de terremotos habidos en aquel lodazal de lo que con el tiempo se llamaria la Mesa de Guanipa. Se repite, se espera, con la esperanza del antropos, flamea una idea, y es la idea de la repetición. Se repite en lo eterno de lo sideral, pero se repite en el pensamiento de los humanos. Por eso en la mesa de Guanipa, solamente los animales y las plantas lo podían sentir, pero, ¿quienes son la fauna, los animales para dar razones de ello? Tuvo que el antropo vegetar sobre aquellos lares y asi permutar todos aquellos acontecimientos que se repiten. Con el humano ya hay algunas señales. Van elaborando estaciones, va chiflando puntos de referencias. Se fijan en la luna, se fijan en el sol, se fijan en los movimientos de los animales. Dirían” Señales en el cielo y ruina en la tierra”. Para la sabana de Guanipa no hay conocimiento. Solo el mono que va trasladándose de un sitio a otro, puede garabatear algunos contenidos. O algunas sensibilidades sobre los terremotos, ellos son casi parecido a los antropos. No se niega, tienen un acercamiento por su sensibilidad y porque tienen algo de inteligencia. Tienen una inteligencia emocional muy elevada, y ellos sienten el bravío movimiento de la tierra cuando no se han precipitado en el mismo sitio. Buscan guarecerse en livianos bosques, cuando los tinglados movimientos  telúricos son de alta intensidad. Novatos no son cuando hay estas precipitaciones de circunstancias sobre la faz de la tierra. Por eso, cuando,  en el periodo de formación de estas lodazales sabanas los monos y los araguatos comenzaron a bricontear  cuanto palo habia en aquella planicie, con sus lejanos mogotes y bosques que se aliviaban alrededor de algunos ríos, quebradas como las muchas que se surcan  en aquel escenario guanipense. No se diga de los venados, no se diga de los acures, no se diga de los batracios que se  arrastran por aquellos médanos y parajes solitarios que   erguidos en aquellos impávidos bosques solitarios, se hacen como nubes borrosas en las pupilas de los ojos.
A lo largo del tiempo sin cronología humana, en aquel mejido terreno se sintieron más de un movimiento telúrico. En el año 200 despues de Jesucristo se sintió una estampida brusca en aquellos sabanales que abrió pedazos de planicies  borqueteando  la tierra y los  ríos que se habian formalizado en aquellas espesuras. Este movimiento habia roto los cauces de los ríos y habia colocados diques que despues  con el correr de la aguas simpertinas,  abrieron nuevos rumbos, nuevo canales de agua que surcaban aquella bravia tierra de la “otroridad”. No resultaba grata esta operación de la naturaleza, porque se iba rompiendo ciertos equilibrios que se habian prefigurado en ciertos momentos de dicha temporalidad, pero el movimiento es el movimiento y no tiene que caerse  en  ostracismos. Alli se salpicaba la falange rutinaria de estas operaciones telúricas que se purgaban en cualquier momento. Luego con el tiempo en el año 400 despues de Jesucristo se volvió a repetir esta granujosa operación, provocando en los seres vivientes un gimoteo que alcanzaba  los espacios siderales, que casi  era  una comparsa indetenible de laberintos, gritos y lloros secuaces en aquella empinada sabana vuelta en  un cerco de cicatrices. El lamento era horrible tanto para las plantas, las hierbas, los arboles y no se diga de los animales batracios que se arremolinaban en carreras gigantes buscando una salvación para  no que quedar aplastados por aquellos ensamblajes de tierras que habían dado una voltereta en sí misma. Todo se volvió una trinchera de tierra dolida por aquellos aguijones nefastos que se habian atenazado en aquella tierra donde la soledad de los animales y de las plantas habian dado un pequeño equilibrio. Sin embargo, se tenía que esperar en su oportunidad otras aguijonadas pulsadas  de moratorias envenenadas por las razias de la naturaleza. El tiempo lo diría y los movimientos están en su fluidez. Nada la  detiene, sus ciclos se irán cumpliendo, y las secuelas se irán orbitando en todo aquel sendero que amanece y anochece. Tapias surgen y motivaciones diferente en cada ciclo, parece como la maldición de Sísifo, que cuando esta por alzarse mas allá del equilibrio se presenta otro nuevo estallido que hace rugir las entrañas de aquella tierra y precipita otros nuevos aguijones en aquella lisa y horizontal planicies. El ojo del Águila, del zamuro, del gavilán  se tornean risperos al ver en aquel sabanal muchas especies muertas por el vendaval del terremoto, además de las moscas tse, tse que se prestan para adornar de queresas aquellos animales polutos que sobresalen tendidos y ladeados en aquella solitaria SABANA. El adorno viene despues cuando aquellas especies están sometidas a un galope de gusanos que comen y sabrosean esos cuerpos impolutos sometidos a un desgaste de destrucción, para que en   cada animal bajara una oleada de buitres, zamuros y gavilanes para saciar su hambre en aquellas podridas carnes que solo la apetencia  caldea los apetitos. El vocinglero ruido  de moscas y la peleas entre aquellos animales elevados de altura, sortean los momentos para entrarle a cada animal y asi salir en voladillas a ciertas y alturas y poderse detener en cualquier árbol que le de sustento para lamer aquel hedor de carne podrida. No vacilan en volver de nuevo y caer precipitadamente para picotear aquellas herrumbres toxicas y sucias que se han morticinado por aquel estadillo telúrico que se desprendió cuando algunas placas tectónica se estaban equilibrando para mantener tambien el equilibrio terráqueo. No hay noticia, nadie lo sabe. Se dio y solo el silencio de aquella llanura escrupulosa dará conocimiento cuando el aguijón de la sabiduría penetre aquellos indeclinables hechos que se sepan  en la posteridad.

Tigres, Jaguares y Leones: Los reyes del silencio

Hay un rugir que se levanta desde que los leones, los tigres y los jaguares  se levantaron en toda esta extensión, habian  formado  un hábitat de vida. Trillan frenéticas vidas y se creen los reyes de estos sabanales. No hay quien los doblegue. Alli están insertos en bosques, en matas, en espesuras, luego salen de noche a recorrer aquellos impávidos sabanales en búsqueda de una presa que les puede saciar sus hambres enfermosas. Lacerados como baquianos recorren aquella pampa  que no les pone frenos a sus ambiciones. Ellos tienen su dieta variada y se van apertrechando con los venados, con ranas, peces o carroñas,  e incluso el cunaguaro. Casi que se parece al tigre, pero esta dentro de la dinámica comestible del tigre de este lado del Asia. Su vida es casi misteriosa en estos sabanales de Guanipa---- Gruñe feo.----GrrRRRRRRRRRRRRRr—y asi va despacio, moviéndose lentamente, porque su conducta es arisca, pero peligrosa para todo ser viviente, llámese este animales cuadrúpedos , solo el mapurite al soplar sus pedos lo deja fuera de furia del  instinto de matar. Lo deja fuera de combate, asi es, y casi medios locos por la hedentina, se van en veloz carrera como soplido de aire entre aquellos sabanales, si es que se toparon con sabanales, sino se escurridiza en bosques llenos de arboles y bien tupidos de hierbas y matas de bajas alturas, como el urape, la sordina, la bejuca, el guaritoto, la verdolaga, el cereipo, el merey, el cartan, el pata de ratón, la mata de bejuquilla, de dormidera, de arestín. Es el animal que va leyendo los rastros y gestos de cualquier animal para caerle en peso. Su instinto es muy fino, sus aliento un abanico de sorpresas, su olor desagradable para muchas especies, se espantan como raboamarillo en sabanales; agita el instinto de otros animales, se va penetrando bosques lentamente, pero cuando le cae a la presa, se abalanza como un rayo y le clava aquellos caninos   puntiagudos que suele tener en su boca infernal, tritura y samaquea con fuerza descomunal. La presa ni siquiera tiene la oportunidad de gritar, chillar o llorar, el estrangulamiento fue rápido y sin soltura. De alli se va a un sitio solitario donde pernoctar y comienza su trabajo de engullir aquel delicado manjar. Una vez engullida aquella comida se retira del sitio y va en búsqueda de apareamiento con otra tigra. Sabe lo que hace y va galopando mañana y tarde aquellos escenarios que se convierten para ellos,  en guarida y vivencia, alli duermen, viven procrean, sobreviven, toman agua de los muchos riachuelos que se presentan en aquella pequeña pampa de hierbas xerófilas. Cruzan velozmente algunos riachuelos cuando son atacados por otras fieras como es el león padrote de la selva, pero tambien padrote de las montañas y los sabanales. Hay toda un crudeza y una fuerza colosal desarrollada por estos animales que solo el silencio de aquella Mesa lo sabe por el instinto de su vegetación y otros animales muy cerca a esta raza felina. No se diga del jaguar animal tan parecido al tigre asiático, pero mas prospero  es en estas tierras de América y que de alguna manera  circulo mucho entre montaña, selvas, sabanas, o pampas de América del Sur. El rastro sempiterno se habia hecho testigo en perenne sintonía con animales que casi nacen de  la virulenta mutación provocada por la biogénesis de esta tierra,  que ha hecho sus grandes milagros al incorporar en su vetusta superficie, toda clase de especie animal como lo manifiesta las máxima bíblicas en el  germen del inicio de la vegetación y también de la fauna. No es ciega la naturaleza, parece tener una lógica, y alli se va aligerando entre toda las especies animal, unos que por colocarse a la altura del clima, del agua, de la vegetación  y de los mismo animales va creando una solapa de supervivencia incontrolada y libre sobre la faz de la tierra. Guanipa no escapa a esta virulenta situacion emanada de la propia naturaleza, ella no es columpio oculto de esta evolución que tiene que ver con los movimientos   y  la dinámica que tiene el cosmos sobre la biosfera.
El Jaguar animal con característica como la semblanza de la propia naturaleza  se siente y vive en este  oasis diferente, cuando ha tenido un génesis de  miles de años. Alli en superficie vive en trémulos momentos acicateado por la misma sobrevivencia. No se rinde y la misma sobrevivencia lo va vacunando contra  la inhóspita naturaleza que le alimenta, pero lo desafía, para que su vivencia no sea aletargada por la penuria que presenta el escenario de Guanipa. El talante de  dicha pampa  va  valorando la misma existencia de cuanto hay sobre aquel paraje de miles de kilómetros a la redonda.
 Si bien prefiere las selvas densas y húmedas  puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos. Está estrechamente asociado a la presencia de agua y destaca, junto con el tigre, por ser un félido al que le gusta nadar. Por eso cuando goza de esta sabana se nota seguro y libre, pero tambien desafiado por otros animales que le hacen competencia, como el oso, el tigre pantera, el tigre sabanero y hasta misma onza que se desplaza por estos invernales sitios de aguas puras y agilizadas por los torrentes  chorretones de aguas que caen en aquella aterciopelada sabanas por pajas mesina que cobijan la epidermis de aquel sabanal.  Astuto es el jaguar que se desliza con un instinto precavido al divisar cualquier objeto que le pueda disipar su momento de tranquilidad. Muchas veces esquiva, pero la mayoría  de las veces va al enfrentamiento y es alli, cuando pierde la cordura, y se mete en el vaporon de la trifulca y de la pelea hasta morir si es posible. Nada lo detiene, esta hecho para estos grandes escenarios. Vive en desafío, vive en el enfrentamiento, vive cosechando peleas, vive la dinámica que la misma naturaleza le ha impuesto, bravío como ella, e insoportable como ella.

Sol, Luna y Lluvia: Los  Dioses del Silencio.

Que sabe aquella soledad de estos astros que se topean en las alturas, que se deslizan con su luminosidad y su claridad sobre aquellas estepadas  sabanas. Que saben los animales de estos astros que trillan un caminar continuo sin detenerse, y verlos que salen por un horizonte y que  se resguárdesen por otro horizonte. Que saben aquellos arboles, aquellas plantas, aquellas hierbas, aquellos mereyales y  cereipos de aquellas lluvias que caen en gotas y fulminan el escozor de la sabana. Son los dioses que viven en lo  alto, tan altos que ni el águila, ni halcón que vuelan a elevadísimas alturas  puedan traspasar sus barreras. He alli el inclinado astro llamado sol que comienza erguido y acicatea la sabana con aquella luminosidad increíble, pero cierta de un astro sempiterno que se orbita en  aquellos sabanales y matorrales cultivados por la misma naturaleza, porque no son las plantas, ni los animales quienes la han formado. Alli se hacen sentir, lo siente la tierra, lo sienten las plantas, pero lo pueden sentir aquellos animales acuáticos, rastreros y elevados que pululan en aquel escenario xerófilo. Estos dioses hacen palpitar la planicie de miles de kilómetros, pero esto dioses también  han hecho eternas aquellas especies que se han delineado en aquel horizonte. No mengua su estilo, su vida, su evolución. Son los dioses que le van dando el desarrollo vital, ya que estos dioses alimentan las hierbas, las plantas y ayudan a crecer y desarrollar cada especie. Dioses que se hacen colosales, dioses que han orbitado en aquellas llanura por miles de años, o tal vez millones de años, antes que la hierbas y los animales tuvieran su género de vida en esta planicie ya ellos eran, ya sembraban el contubernio de la mirada en aquella plazoleta , donde no habia inspiración de nada. Ellos van haciendo la rueda de la vida y la vida tiene existencia gracias a estos dioses que aniquilan la vida, pero tambien la construyen, pero tambien exaltan la dicha de aquellas especies que forman ese ciclo de vivencia en aquella novedosa sabana que se inclina para rendirle tributo y amor. Aquel sol que reina, y aquella luna que opera silenciosamente, en conexión con la misma naturaleza, ya que ella como satélite, le da el equilibrio a las matas a  todo lo que verdea sobre aquellas tierras que solo amansan el calor del sol, y la frescura de la lluvia. Alli esta trémula ante el abanico de una silenciosa existencia que sin estos dioses tampoco perdura. El  escenario no se pondría verde, y las praderas no existirían. Todo es importante y el lenguaje se quedaría enano para poder descifrar este gran misterio que pavonea aquella sabana. Un día viene, un día va. Y un día va y un di avene porque hay un dios que asi lo permite, el dio del silencio llamado sol, pero que quema con su calor perpetuo, duradero y fogoso. Su ausencia provoca oscuridad, oscuridad para que aquellas plantas y movibles como los batracios, los bípedos, cuadrúpedos, y acuáticos y voladores puedan continuar sus funciones locomotoras. Se han vuelto sempiterna, desde que esa estrella brilla en el firmamento. Un misterio atrapa la tierra, peri misterio atrapa aquel sabanal. Una luna que brilla con una lumbre cada día más exacta va permutando los dias y cobija de luz aquellos sabanales cuando el alba muere y las praderas resucitan. Nada melancólico, todo es un chillido y una germinación que se va entregando en aquella plazoleta tan grande y grande que la mirada no puede alcanzar sus infinitas dimensiones. Quien se puede interponer en aquellos dioses para decirles: --- Dejen ya de existir, y más nunca hagan brillar sus lacerados rayos sobre estas gramíneas y  palpables arboles que hacen lampiña la sabana? Nadie, ni el palo, ni la piedra, ni el batracio, ni el animal que chilla, ni la sabana verdecida, ni el araguato, ni el mono, ni el tigre, ni el jaguar, ni los mariposales saliendo en abril, mi el floral de la sabanas en tiempo de noviembre, ni la  gritería de los pericos, ni el cantar de la guacharaca, detienen los  insolente rayos fogosos  de aquellos astros. El Morir de estos dioses, tambien es el morir de los vetusto arboles y de las enanas gramíneas. Es el morir de cualquier especie que se anide sobre aquellas faz llana,  amortiguada con algunas serranías, pero aterciopelada con algunas y leves alturas, que dan brillo a la visualidad de cualquier ser vivo y dinámico que se desplace en altura, en tierra y tambien hasta en aguas de aquellos estanques que se han sembrado por la gratitud del tiempo.
Alli serpentean lombrices, serpientes, batracios, iguanas, pescados en aquellos lagunales formados por la bondad del tiempo, y de la iluminación clamorosa de estos dioses que sobre ellos hay un Dios de poder. La nada no tiene nada vacio, todo tiene su fundamento, todo esta copado, no hay silencio de átomos, ni de moléculas, ni de células mientras exista el Dios de la vida. Bendita sea aquella tierra que señorea la distancia, que añora el legado, que siluetea la acrílica mirada de cualquier ente vivo. Alli va el rumor del viento y la mesura del viento fresco, cuando la lluvia se aproxima, se vuelve el estero un clima agradable para saborear la dulzura del espacio. No mingonea, simplemente se alegra, cuando aquel espacio se vicia con halcones agilizados por la trama de la naturaleza. He alli aquellas albricias  delicadas y glamurosas que se pavonean en aquel distante espacio jineteado por la alboroza sabana. No mengua sus sentimientos, no mengua su emoción, no mengua el palmoteo sabanero, no mengua el tiempo cuando se abre de par en par como una flor en su súbito momento del polen y su fragancia atemperada por sus mismas funciones biológicas y químicas. Alli va el risueño amanecer cuando la solapa del sol va estrellando con sus rayos el laberinto de millones de átomos, con su empedernida luz que se cuela entre ozono, nubes, biosfera, atmosfera, oosfera, noósfera, y gigantescos procesos cosmológicos   que se acentúan cada día con aquel hilvanar de transformación que sucede segundo a segundo, una parte de ese embrollo le toca a la Mesa de Guanipa, cuando el sol del epitafio comienza a levantar altura y trata de detenerse  en aquel impávido espacio y va calentando la solera vegetación que alli reina. Va subiendo y la tensión de la sabana según la estación va despejando la gran neblina que se abigarra en toda aquella extensión. Grillos, palomares, siluetas de pájaros deambulando, hormigueos de plagas y agitación del ambiente perturban el sabanal para que el ancora de delicias vaya focalizando aquel temple de acrisolado espacio. Alli va aclarando las nubes tercas y rutinarias el espejo atrofiado por la bruma agigantada de aquel desierto humano. Nada que envidiar aquel abigarrado contenido, aquella presencia del sol anclado en el celestial cielo que se bruñe soñador para erguirse de sólidos colores, y formar un arco iris en el extendido galope de aquella tercias golondrina volando aquel espacio siniestro. No hay formalidades  todo los dias, los dias  se van formando  con algarabías de animales, y soplidos de aires diferentes. Dijera Heráclito, no se puede bañar en el mismo rio. Todo es un cambio. Una mañana no es la anterior, ni podrá ser la posterior, porque del futuro no se habla en aquella estancia, cuando alli no hay una mente que lea el pasado, el presente o el futuro, no hay en aquel medanal ninguna mente especial, que diga algo especial. Solamente  Dios que conoce los intrilingues  de las plantas y de los animales, podrá revelarlo a algún entendido con el tiempo; mientras tanto sigue el silencio de los dioses dando quehaceres en aquellos animales y en aquellas plantas que se fueron formalizando con el advenimiento de la solitaria luz, con la solitaria lluvias, con la solitaria luna que se entremezcla en aquel acantilado palmo de  sabana  va girando y dando vuelta incontenible en cada paso, pero la sabana sigue siendo yerta antes aquellos silenciosos dioses que han tenido la dicha de espaciarse en aquel sabanal. No mengua la sabana, no mengua el horizonte, la impávida mirada del cielo hace flotar cual situacion de hermosura y la atrinchera con besos diurnos, pero tambien con los besos diurnos ante esperados deseos. Acantilados hoyos de aguas se filtran en aquel aletargado suelo. Suelos que se hermosean con la lluvia trágica, porque es fuerte cuando caen y va sembrado de ignominia muchos caminos que habian sido  trillado por el caminar de los tigres, los jaguares, los zorros, las hormigas, los bachacos, las culebras, los venados, los conejos, los aguaitacaminos. Es un lago es una sabana acuífera que se ha levantado en aquel solapar solitario. Nadie imagina cuánta agua se esconde debajo de aquella superficie, debajo de aquella faz. Es  el rostro anverso que no se nota, pero es la realidad latente que alli se permuta. El agua por encima, el agua por debajo, pero alli anquilosada perpetua la vida tanto de planta  como de animales. Cada golpe de agua que cae en aquel sabanal va hundiendo sus moléculas y asi va formando un cumulo que en la posteridad será una vertiente acuífera que darás vida y vida cuando el dios sol arrequinte sus rayos torturadores. Asi son estos dioses que abren caminos en aquella llanura celestial, cuando sus ángeles vadean aquellas singulares espesuras, tonsuradas por la  voz del silencio.


Se abre la ventana del Antropos.

       Se cuela el antropos por una ventana que ha abierto la propia naturaleza. Ella es asi, tan dinámica como la misma energía que no tiene parangón. Miles de años antes de que Jesús llegara al planeta tierra, ya se habia concebido una raza que habia llegado por el estrecho de Bering. Fue el estrecho de la ventura humana. Caminar por  instinto no fue la terquedad de aquella raza que sintonizo  con los animales y las plantas de aquel enervado espacio que se presento en un tiempo que la misma naturaleza sincronizo con Siberia y ALASKA. Ella permitió y  quiso que los homos erectus  transitaran  hacia un territorio de lo desconocido. Hubo motivaciones especiales. Caminar y adentrarse en aquellos inhóspitos suelos plagados de fieras, plagas, de una naturaleza virgen ante la mirada y el palmoteo del antropos, no era imaginable. Vegetar por aquellas inconcebibles montañas, montes, arreboles y tantas zonas quebradizas por la misma naturaleza, era un riesgo, pero bienvenido el riesgo que tributa la valentía.
     Alli fueron extendiéndose entre la noche y el día. Habian entrado con ciertos animales, pero de este lado tambien habia animales, habian entrado con un lenguaje, pero de este lado no habia lenguaje, ni dialecto bravío, como aquellos antropos que habian entrado en el silencio del tiempo, porque nadie era capaz de dar aventura a un silenció. Pero, ¿porque habia entrado el antropos hacia estos lugares del Continente sin nombre?. Era el continente sin nombre. Nadie le habia puesto nombre, porque se necesitaba la presencia del hombre inteligente, del hombre del dialecto y del lenguaje. Cuando entro el hombre a aquel continente o aquellos continentes tampoco tenian nombre. Alli el hombre no era capaz de tener razones sobre las cosas. Vivian por vivir en la mengua del escenario, tanto de un lado como del otro lado. El instinto del hambre los sometía a deambular por un escenario que mejor le sirviera, y esto era para calmar su hambre y su sed. Alli donde hubiera una planta con frutos adecuados para su alimentacion y unos animales para su buen apetitos, alli estaban los antropos. Era la lucha constante, sin desayuno, sin almuerzo, y sin cena. Las invenciones vinieron despues, podían comer a toda hora. No habia un calendario adecuado, no habia horas, ni semanas, ni meses, ni minutos, ni segundo, todo iba surgiendo en la medida que el hombre iba abriendo aquellas mentes cerradas.
    Necesitaba que la neuronas herméticas fueran abriendo las dendritas interconectadas al soma, y las variaciones de los estímulos del ambientes  hacían que se pusieran  lucidas, y asi  fueran  aprehendiendo los colosales incitaciones  y movimientos que se visualizan, se sienten, se olfatean, se gustan, se oyen y se palmotean para que  se fuera  creando en el  antropos una inteligencia abierta, lo que de alguna manera creaba un laboratorio mental en aquellos homínidos que habian superado varias etapas de la  mente . Habian entrado sin conocimiento de nada en un continente sin nombre. Había dicho el Creador, “hágase la luz, y la luz se hizo”. Eso paso con aquellos homos erectus, que se plegaron a aquellas montañas, a aquellos sabanales, a aquellas tierras frías y lluviosas, a aquellas tierras que fueron hábitat para ellos, y asi fueron penetrando las barreras de los obstáculos, y en millares der años se fueron desplazando poco a poco hasta llegar a  gestar una civilización en el escenario Azteca. Alli quedaron unos miles que se fueron multiplicando poco a poco, pero como aquellos homínidos no eran estables, muchos de  ellos se habian desplazado hasta la zona central del continente sin nombre. Alli junto con los Aztecas que tenian un gran dominio con los del norte, hubo ramificaciones que eran totalmente nómadas, ellos se habian desplazado hacia la parte Sur, pero se habian agigantado en algunas islas de las Antillas, cuando comenzaron a usar los botes las curiaras y otros elementos de navegación acuática. Cada día las iban perfeccionando, ya que la sabiduria y la inteligencia iban de la par, para mejorar cada día las situaciones reinantes en su círculo de vida, en su hábitat. Iban bajando aquellos que no tenian el proposito de instalarse como los conformados  por Texcoco, Tlaco pan y México-Tenochtitlan. En los hechos, la mayor parte de los territorios bajo el dominio de los altépetl coaligados pertenecían a los mexicas. No se quedaron y no se quedaron. La ambición de la nomadia  los intranquilizaba. Asi como fueron en un principio, asi eran sus conductas, tenian conductas primigenias de cuando habian torcido su rumbo saliéndose de aquel continente, para entra en este continente sin nombre. Hubo dilatados caminos y los iban siguiendo por los rastros que habian dejado o iban haciendo ciertos animales que se arrastraban por aquellos acantilados de aguas y tambien por aquellos sólidos terrenos que martillaban el alma de aquellos extraños. Era todo nuevo para ellos, una ventilación de arboles cobijaba sus espectros ojos, su visualidad, su textura, su pensamientos que aun estaban por crecer. Habia todo un entramado vital en aquella raza que se estaba expandiendo por aquellos horizontes. No habia límite para expandirse. Sus límites eran los obstáculos terráqueos que le  hacían vapuleo en las andanzas de aquellos obstinados hombres de la aventura. Detrás de ellos iban los niños, los jóvenes y las mujeres que las tenian para apareamiento y  su cría.  De alguna manera tenian el instinto de la sobrevivencia a traves del sexo, como  complemento de su misma naturaleza. Al estar en su tranquilidad  formando bohíos y  rancherías permutaban sonidos y dialectos propios de una raza que no ha desarrollado sus neuronas. Sin embargo alli están con gritos drásticos, como copias extrañas  de los animales más salvajes de aquellos escenarios. ---- Ahhhhhhhhhhhhhhh ¡GGGGGGGGrrrrrrrrrrrrr¡ Hhayyyyyyyyyyyyy----------  cuando hay algún dolor o hay alguna muerte supina en algunos de sus integrantes. Su dialecto es una conducta sibilina de los animales que van aprendiendo de cada  uno en su originalidad y van copiando mentalmente sus requeridos gritos, cantos, zumbidos y algarabías refugiada en cada ser viviente, pero el hombre es un ser de copia, un ser que graba y luego expresa. El oído y la visión, asi como el olfato lo tenian muy sutiles para cada movimiento que se expresara en aquel ambiente tan natural.
Para este hombre esperanzado por la  temporalidad tenia una batalla compleja con ciertos animales. Ha alli el tigre, el jaguar, el león, la danta. No se diga de ciertas serpientes  que eran ampulosas en su tamaño. Con ellas había ciertas batallas, sin embargo cuantas personas no habian sido muertas bajo los   energúmenos músculos de retorcida fuerzas brutas que se agitaban en aquellas feroces bestias que parecían un leviatán. No se diga de las grandes hoyas de agua que se permeaban en aquellos terrenos llenos de asombrosas aguas que troquelaban aquellos escenarios. De repente daban el zarpazo y con sus fauces gigantescas engullían a cualquier ser humano. Sin embargo, el aprendizaje, y la visión de aquellos extraños iban aprendiendo la lección ante la mirada serpentina de cada día, y de cada momento trágico.
Muchos momentos fueron difíciles para aquellos forasteros que no habian tenido en su singular ambiente, un escenario tan inhóspito como el que se le presentó de este lado del Asia. Abrumados, pero se estaban salificados en su vivencia; aturdidos, pero valientes ante las circunstancias; abatidos, pero fieros para el combate y el exordio de cada día. Asi iba el aprendizaje, el aprendizaje con la naturaleza. El aprendizaje de la supervivencia: Nada más trémulo como ir batallando el día al día con esperadas e inusitadas  sorpresas tendidas como trampas en aquella vegetación nutridas por la comparsa del tiempo y la oquedad del silencio. Los dias y las noches van terciando la gentileza de aquellos humanos que se imponen ante las vetustas y duras imposiciones de una tierra que mana leche y miel, pero que tiene muchas sorpresas al ir delineando un adentramiento en aquellas ojivas siniestras de la vegetación. No se atardece cuando el peligro acecha, es la dialéctica de la existencia, se es o no se es. Se combate, o te traga las vicisitudes del tiempo. Existir o no existir, he alli el dilema de aquel escenario. Ya el antropos cruzo la ventana, la ventana se hizo camino y la ventana no se ha cerrado, aunque la ventana te diga vuelve atrás, pero la ventana abrió un espacio, y alli están actuando con sus adversidades, pero tambien actuando con gracia, valentía ,  dicha y felicidad .Una raza que no se rinde,  va caminando en cortos espacios para invadir lo desconocido, se encuentran en la parte del cono sur de aquella conglomerada vegetación, pero con los  alpinos pájaros y aves que ilustran los espacios, dandole colorido  a los cielos abiertos de aquel tinglado panorama terráqueo.

El Hábitat Va Madurando la Existencia.

Las vaguadas serranías, las abruptas sabanas, las horizontales laderas, las tempranera vegetación va siendo focalizado por unos hombres y mujeres que se pavonean silenciosamente sobre aquellos avatares riachuelos curtidos de toda especie animal. Miles de animales revolotean en aquellas sempiternas vegetaciones flechadas por el tiempo, pero valoradas por los dioses de la luz, del agua, y del fuego. Alli están, tan llenas de esplendor mañanero, pero tambien del esplendor del sol del mediodía, como esplendor de un alba que muere en los olímpicos sueños de Morfeo. Nada de griego, nada de romano, todo esta  concretado a una nueva  visión de un nuevo continente que va sembrando nombres y sombreando los animales y las plantas con un lenguaje, con un dialecto. Alli va ese hombre madurando con la temporalidad. Una temporalidad que va gestando toda una  actividad en aquellos seres, que van abriendo la mente, que van desarrollando las neuronas, que van cosificando las cosas, que van aliementando sendas y trayectos con la eventualidad del tiempo. No es una fugacidad mental, es el retornilleo de ventanas que se abren y se van expandiendo a lo largo y ancho de aquellos inmensurables terrenos que jamás hombre alguno  habia pisado  la eternidad del tiempo, tanto de la creación, como de la evolución. Cada día se van haciendo creativos. No es materia bruta la que se van moviendo en aquellos lodazales escenarios de una vegetación virgen. Van de punto en punto, de escenario en escenario, van haciendo rancherías, van haciendo chozas, ya la imaginación no los mete dentro de una cueva, o tal vez en un  esplendido árbol que tenga 50 metros de ancho , o tal vez el ramaje abarque una proporción de 50 metros a la redonda para poderse cubrir sobre el follaje de  Arbusto. Caminan, despiertan cazan, gritan, las mujeres paren, comen, cagan, orinan, mueren, sueñan, cazan, van sembrando el maíz, la batata, la yuca, mastican, matan seres humanos, matan animales, queman sabanales, vomitan, hacen canoas, curiaras, hacen, reposan, avanzan, piensan, se pierden entre sombra y noches oscuras. Van avanzando, se quedan algunos en parajes cultivados por la indolencia del tiempo. La seguridad crea ambiente, mientras que la aventura es un riesgo sin futuro. Por eso a pesar del riesgo, van sembrando penachos de rancherías y van cultivando maizales, papas, yuca. No son tontos, buscan los hontanares de aguas cerca, para calmar la sed y refugiarse en aquellos caudalosos horizontes de aguas. Esta la comida cerca, han aprendido a comer pescado, y a matar animales apetitosos para su buen hambre. Están contentos, el hambre a muerto, la sed ha muerto; lo que no ha muerto es su desplazamiento de ir mas allá de aquella ventana abierta y se van entrometiendo selvas adentro donde lo peligroso habita y el riesgo se precipita. A lo largo de aquel continente se van formando rancherías inmensas, pero ellos avanzan desde el norte hacia el Sur. Ya sabemos por donde entro el antropos. No fue por la parte Sur, ni central. Fue por la parte Norte, y se habian desplazado en miles de años. Su desplazamiento, no fue inmediato, fue lento, pero seguro, hasta establecerse en todos los ámbitos y aéreas de aquel continente de los desconocido para el hombre, pero muy conocido por las especies animales y las especie vegetales. Muy conocido tambien por los dioses sol, luna, aire y agua. Alli van trillando y escalando áreas  y van abriendo caminos, pero tambien van abriendo existencia humana y sembrando costumbres y caminos que con el tiempo se llamarían los caminos de los humanos, para no decir, camino de los indígenas, porque ese término no sonaba en aquellos lares, ni tampoco el indígena se imaginaba que con el tiempo asi lo llamarían .Alli van retozando praderas, montañas, praderas, serranías, cubiertas de aguas, alli van bajando y subiendo, alli van buscando acostumbrarse con los climas, climas variados como lo tiene la parte Sur de aquel continente desconocido. Es el Píndaro selvático que va floreando con la realidad lo que hay alli en la realidad. Es la belleza natural vaciada en aquellos silenciosos escenarios, pero lleno de galimatías y jolgorios animalesco que se oyen día y noche, y que no hay descanso, mientras los seres vivientes estén cobijando todo aquel lodazal de aguas puras, pero de aguas putrefacta, cuando son revolcada, por emblemáticas lluvias que se hacen eterna por aquella vegetación tan sana y pura que expande en aquel recinto abierto por la mente humana.  Van tomando la tocha del día y de la noche, hay un movimiento desplegado. No hay muerte, ni vacio, hay toda una sincronización entre la bestia y la vegetación. Pero el extraño tambien comienza a sincronizarse, alli van batallando los cuatro: vegetación, animales, tierra y hombre. Lo natural se complementa, y alli comienza una batalla. Una batalla que se hace una realidad, entre el humano y la propia naturaleza. Parece que la ingeniería de la naturaleza lo ha calculado todo, para que se complemente todo. Sin embargo, la naturaleza es la que decide  a la final, porque ella dota, pero tambien en sus ciclos, tuerce los equilibrios. Es insolente como candela en pleno apogeo, es ritual como los ritos hebreos, es dañina como lo microbios que matan. Toda una dialéctica manejada por las mismas funciones que ella tiene entre sí: el movimiento y la dinámica. Alli todo se va transformando, nada es indetenible, ella juega a los dados, y cada vez que juega sale una señal diferente. Po eso aquella situacion aquel escenario se iba abriendo a aquellos hombres que tenian miles de día y  miles años bregando para imponerse sobre aquel plató milenario creado por la sabiduria del gran Dios. Sin embargo, por su corta vida espiritual, aquellos primeros hombres tenian dioses cercanos como era la luna, el sol, algunas estrellas, las grandes serranías, los vientos, los grandes ríos, algunos tipos de serpientes gigantescas. Todo se iba cultivando en aquellas mentes de poco alcance para comprender tambien la sabiduria que habia penetrado la naturaleza. No hay una naturaleza sin sabiduria, y la sabiduría es la chispa inteligente de Dios sobre todos los avatares del cosmos y del silencio sideral que se da en la temporalidad del infinito.
Se acercan a la Amazonia, y la Amazonia se presenta como la gran selva impenetrable. Cada paso que dan se les vuelve compleja y misteriosa, sin embargo, no echan pasos hacia atrás, sino hacia adelante , los pasos pueden ser lentos, pero su misión u objetivo es penetrarla de alguna manera, y su penetración es terrestre, no es cuestión de un vuelo de pájaro, ni tampoco es una zambullida en aquellos ríos que galopean el núcleo de la selva y la hacen azulada con sus barrullos de aguas que se esparraman sobre aquellos acantilados y acuíferas inundaciones de aguas, salpicadas por grandes animales acuáticos que se pavonean sobre la solaz aguas de aquel solitario lugar ; aunque de solitario no tenia nada, porque el tremolar de aves y animales desconocidos para aquel viejo continente no tenian nada  en comparación con lo que se le avecinada a aquellos andantes antropos de las circunstancia. Anochece y oscurece, comen y pasan ratos de hambres, vomitan y se enferman, cruzan férreas selvas que casi le aniquilan los riesgos, pero alli van imponiéndose  con el vigor, la energía, la pujanza, el ánimo va abriendo caminos que no volverán atrás. No hay solapa para el desanimo y torcer el camino,  no es el objetivo. Ya hay una costumbre sobre aquel continente. Se van haciendo idiosincrático con el correr del tiempo. El hombre es un ser de costumbre, y ya la naturaleza ha hecho su trabajo sobre aquellos aledaños  seres que se han convertido en los nuevos vecinos de aquellas inhóspitas selvas blindadas por la extrañeza de los antropos. Pero ahora los antropos han invadido aquellos parajes solitarios. Se han convertido en los nuevos seres que habitan aquellos escenarios que jamás pasaba por la mente de aquellos animales, de aquellos seres vegetales, de aquellos seres lunáticos, de aquellos seres que tenian convivencia dual, pero que ahora se convierte en una convivencia de triada ecológica. Existe el hombre, el animal irracional y el ser vegetal. Ambos son seres vivos, cada quien con su dinámica de  convivencia. El hombre con vida, el animal con vida, las plantas con vida. El hombre con cerebro pensante, el animal con cerebro, pero sin pensamiento, las plantas sin cerebros, y sin pensamientos, pero he alli que están en una convivencia. Hay toda una convivencia de agua. Ellos viven porque en los tres hay agua, y el agua es vida. Toda un compuesto de H20. Gracias a ese H20, hay toda una complementaridad en los tres. Se mantiene un equilibrio ecológico. Pero cuando el hombre se vuelve un depredador comienza a desvanecerse la complementariedad. El pensamiento de ese nuevo hombre coleado en aquellas selvas intrincadas de la Amazonia no le causaba mucha desarmonía al equilibrio selvático, porque sus utensilios no eran de características depredadoras. Todavia no habian llegado a tales avances. Poco a poco iban tallando el arco, la macana, las piedras, de ciertas matas sacaban enaguas, y la mayoría de ellas eran utilizadas para curar enfermedades. Ya se habian formalizados los Piaches quienes estudiaban los procederes de muchas plantas para curar muchos problemas que se le pudieran suscitar a los hombres. Ellos hablaban con las plantas y las plantas le iban dando las soluciones posibles a cada tipo de enfermedad que fueran surgiendo. Por eso se ve a muchos Piaches haciendo mezclas con muchas hierbas que luego resultaban asombrosas por su utilidad curativa. El Piache era un ser respetado en todas las tribus. Eran el curandero, que poseían poderes mágicos religiosos y presentaban las ofrendas a los dioses como el sol, la luna, las estrellas, a los grandes Rio y ciertos animales que poseían  el atrape de los espíritus malo y alli los piaches  con la fuerza de la imaginación y el soplido de tabaco podían expulsar cualquier hechizo que tuviera cualquier persona. Era el sanador de las tribus y de las rancherías. Los aborígenes podían temerle, pero en ellos habia una seguridad, porque ellos establecían el equilibrio sicológico en la comunidad, además del manejo botánico que tenian sobre una variada y diversas plantas que iban probando y aplicando a cada paciente según la situacion o problemas que se presentaran. Con esto van avanzando, van regando aquella solapada selva con el aguijón de la salud, lo que es igual a vida.

Caminando hacia la Orinoquia

El poteo de la vida, la distancia sin recorrer,  la cizaña de los endiablados hombres de la Amazonia, creaba en el pensamiento del aborigen una envidia por avanzar, se fijaban que muchos  animales  podían llegar a muchos senderos y cuando levantaban el vuelo intrigados se preguntaban -- ¿ Y,  porque nosotros no?. Quedaban con una memoria intrigada porque no tenian alas como aquellas rapiñas voladoras que se enternecían sobre aquel firmamento piando y gritando sobre sus altos élitros flameándose sobre aquel espacio abierto sin detención de nadie. Sin embargo, el aborigen se iba guiando y tomaba nota mental hacia donde se iban desplazando para seguirle los pasos terráqueos de aquellos animales semisalvajes que alzaban el vuelo y ellos quedaban en tierra que resuman los pastos del páramo Y las colinas se orlan de alegría; Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan.
Alli esta la Orinoquia  en la parte sur colombiana, pero tambien en la parte Sur venezolana que se  presenta como una extensa franja selvática de poca altura, mezclada con vegetación abierta de sabana amazónica, que limita al oriente con las caatingas de la planicie aluvial del Orinoco y se extiende hacia el occidente, desde el sur del río Vichada, pasa por el sur de los ríos Guaviare y Ariari y termina en la serranía de La Macarena y las sabanas del Refugio. Renombrados hombres de las ciencias y la investigación  acuerdo, las sabanas amazónicas fueron, hace más de 600.000 años, centros de diversificación florística que se desarrollaron a partir de una fase selvática y son anteriores a las sabanas llaneras que se generaron durante las fluctuaciones climáticas del Pleistoceno—100.000 a 10.000 años antes del presente—. Sin embargo, otros investigadores afirman que la flora de los sustratos arenosos de las sabanas amazónicas se generó en ambientes oligotróficos hace más de 70 millones de años, durante el Cretáceo Superior o el Paleógeno, en una etapa muy temprana de la historia evolutiva del escudo de Guayana. Hay toda una mezcla de  fluctuaciones climáticas. Hay un severo sueño de aquellos indígenas que han venido transitando toda aquella aérea que vuelca alivios inconmensurables en sus grandes andanzas. Alli van y nada los detiene, y se van metiendo frontera venezolana, y se anidan en aquellos Balcanes teatros de la existencia del rio Orinoco. Llegan  hasta la frontera de las hidrológicas corrientes de aguas que nacen en Colombia, pero que penetran una gran parte del territorio venezolano. Por donde pasan van dejando el esterero de chozas y bohíos, van dejando sembrando el olor a raza humana., Van dejando el escobilleo de la vivencia y de la cultura, ya están en el momento en que la madurez sicológica e intelectual va superando la infantilidad de la cavernas, el tiempo, la experiencias van madurando aquellos cerebros herméticos, que no sabían lo que hacían y hacia donde iban. Ya saben lo que quieren y porque lo quieren, sin embargo, le falta un gran momento para que todo se ponga tan claro como la luz del sol. Muchos años están por venir, y la simpatia de la espesura de aquellos segadores de pasos en la eternidad va a permitir que los indígenas vayan calzando un escenario que les avizora momentos y tiempos de grandes desenlaces. Hay un rumbo, nada se detiene, y el galope de los pies y el caminar de aquellos hombres y mujeres siembran una cercanía con el Mar. La infinitud, queda atrapada por el pie. Cuando un hombre recorre los senderos y son los pies que van marcando las pautas, ya la infinitud ha terminado. Esto va pasando con aquellos espacios que eran silencio para el hombre, pero una vez puestos sobre aquellos escenarios el hombre se hace peor que el tigre y el león cuando estos felinos se habian hecho reyes de la selva. Ahora es el hombre es el Rey de la Orinoquia. Ya el hombre con su pensar y su dialecto tiene un dominio sobre aquellos parajes tan selváticos y complejos. Tierras inhóspitas, tierras bravas, tierras circulada por grandes masas acuíferas, tierras de grandes árboles, gigantes como los espacios, pero pura como el aire de ellas. Alli va la siembra, alli cintureando las  serranías. Se han vuelto tallarines de discrepancias, pero la normalidad del tiempo va haciendo los equilibrios. La etnias se van distribuyendo y el acoplo de los hábitat, los van volviendo fisiocraticos. Sus avasalladla vida se va formalizando con la agricultura: el maíz, la patata, el casabe, la yuca, la guayaba, la guanábana, el caruto, el merey, el corozo, la palma van tejiendo en la etnia una manera de vivir, y sobre todo en aquella vegetación de Olimpos arboles que fraguaban el escenario.   Una vez que la inteligencia solapada en aquellos portátiles seres se ha movilizado a lo ancho y largo de aquel nuevo continente comienza la depredación. Cuando estaban en estado sin razón, habia toda una estación de equilibrio entre la triada: hombre, fauna y flora. La mente que es una sabiduria ha ido a través de los años descuartizando la propia naturaleza. ¿Sera que la naturaleza es una inteligencia? Según el entendido teológico todo viene de Dios, pero según el sentido de los evolucionistas, todo viene de la naturaleza, por lo tanto la naturaleza tiene una inteligencia que se la va abrogando poco a poco al hombre. Y alli están en las fronteras con el Orinoco, se habian extendido en su lento Caminar hacia la Guajira, hacia Apure, hacia Maracaibo, y pisaron los talones de la parte Sur de Venezuela. No contento con esto se habian comenzado a desplazar hacia la Isla de Trinidad. Alli habian sembrado el carácter de navegantes. Habian hecho una travesia de contenido asombroso. Estaba el riesgo de embarcarse hasta ciertas Islas q         ue la misma naturaleza habia permutado a través de los grandes sismos y terremotos en sus movimientos para cuadrar las plaquetas tectónicas y mantener hasta cierto punto el equilibrio de la superficie, pero como todo es dinámico, buscaría en otro momento cuadrar de nuevo las plaquetas. Otro grupo se habia instalado en el golfo de Paria, y asi hasta donde le fuera posible iban cubriendo y alcanzando espacios. Ya se habian convertido en grandes nadadores y navegantes. Las curiaras, las canoas era el medio de transporte que tenian para cruzar aquellas grandes masas  de aguas. Los riesgos los iban haciendo poco a poco. La reflexión que hacían de muchos animales nadadores, los llevaba a tener esos cálculos, para nadar tambien. Algunos de mentalidades más vigorosas ponían mucha atención y hacían los cálculos para ir retomando el nado y asi comenzaban a desplazarse de tierra firme a Mar adentro y asi podían ir  conquistando aquellos espacios vacios que hombre alguno no habia puesto pie, sobre aquellos  escenarios solitarios. Eran áreas que necesitaban la ecovida del ser viviente, pero en el caso particular del antropos. El antropo tiene muchas variedades para sonreírle  a la naturaleza; un dinosaurio bien poco estimulo podía brindarle a dicha esencia, a esa cualidad amparada por las fuerzas intrínsecas de la misma. El sopor que podían tener las plantas y los animales nunca puede ser comparada con la esencia del ser humano, cuando este va despertando una conciencia que se entrelaza con la misma naturaleza que le va añadiendo contenidos sibilinos, para luego  preguntarle, el cómo se propendo en el silencio de los tiempos . Sin embargo, hay tiempos para que los seres que contornean la faz de la tierra, vayan aflorando a traves de mutaciones y cambios que se vayan generando en el contubernio de los cambios que se van generando. Todo esta propenso a los cambios ecológicos que luego se transmutan a lo largo y ancho de la esfera terrestre. He alli que aquellos aborígenes que se han ido transmutando en la temporalidad. Largo y tendido caminar de millares de años bastaron para acercarse, he ir rumiando  los vaporones de intrilingues que se le presentaba en aquel complicado escenario. La veteranía del tiempo va estudiando cada situacion. Nadie puede hablar todavía de un Omega, porque la parusía no se ha dado para la naturaleza; se puede hablar de un génesis, pero todavia no esta claro. Todavia hay un caos de concepciones. La ciencia no lo ha dicho todo, por la finitud del hombre.

El Escenario de la Orinoquia.

Es un tejido de aguas muy caudalosas, que nace en las sierras de Parima y desemboca en el Delta Amacuro, cayendo sus enormes brazaletes de agua en el Mar Caribe. Su nombre se engalana con la etnia Otomaco, que significa Orinucu. Además de tejidos de aguas dulces, es un tejido de selvas, montañas, parajes solitarios que se van extendiendo entre matorrales y selva intrincadas, alli donde las bestias se hace fuertes, las serpientes son colosales, los tigres bravios, los leones reyes, las selvas frenéticas, los inhóspito se endiosa y crea un  terror, se vuelve todo un  escenario del misterio, de lo mítico y de los salvaje, de lo tierno  a lo  bravío, de los suave a lo ordinario, de lo vistoso a lo penumbroso, de lo álgido a lo vulcanizado ,de lo lento a lo violento, de lo fresco a lo tibio, de lo triste a lo alegre, de lo angosto a lo ancho, de lo risible a lo  a lo serio, de lo claro a lo oscuro, de lo efímero a lo eterno ; esa es la gran marea de aspectos que presenta todo el valle de la Orinoquia, donde las etnias tienen una lucha constante. Fueron penetrando poco a poco, y su se sobredimensionaron en aquel espacio, los choques turbulentos de las aguas, de los vientos con  crueles  ventoleras que acicateaban los parajes de aquellos indómitos hombres de la silvestría, los chubascos granizados fueron formando un panorama muy melancólicos en aquellos seres que sin tregua ninguna , iban pisando sitios, terrenos en una aventura sin dilación. Bohíos se iban sembrados y niños aborígenes iban naciendo, las enfermedades golpeaban aquellos somas que libres como la selva, los martillaban los mosquitos y las grandes plagas y tábanos que circulaban en aquellos parajes montañosos. No se diga de los grandes garrapatales, no se diga de la pulga encomiable para sacar sangre, no se diga de las culebras fierras que se precipitaban en veloces carreras sobre los niños, no se diga del tigre y el león con olfateo instintivo en la caza de una presa y que era posible que cualquier indigente humano callera en las garras de sus pezuñas para ser estrangulados por las garras filosas  de sus diente guerreros y aniquiladores de cualquier ser viviente. No era romántica la situacion que se le presentaba a estas etnias que se habian arrimado a esta área. Sin embargo, la sobrevivencia se imponía, y la conducta del indio se iba haciendo tenaz, fuerte, atrevida y con mucha  paciencia. Eso de  la paciencia y las ganas de luchar antes tantos vericuetos y las zancadillas que los mismos escenarios les imponían  les blindaba sus ganas de luchar y les  ponía en un gran alerta. Para ellos no habia limites, los limites se los ponías aquellos esteros, aquellas selvas, aquellas planicies por donde relajaban sus pasos. Estaban acostumbrados a la lucha y a poner pie firme en cada desplazamiento que hacían hacia la parte andina, de los llanos y tambien de la Orinoquia, Amazona y Trinidad. Se cree que sus orígenes de los arawacos, Arawa,  Caribe, Calina; macua,  Mura, Saliva, Zurana, Tupi, Mura, Kalinas, gamoys, Aruaca, Chacopatas, Waraos vinieron del fondo de la selva amazónicas del Pirú o Viru (Perú) Los primeros asentamientos humanos en Trinidad  y demás áreas de la Orinoquia y la Amazona se remontan en el tiempo  mínimo de 7000 años. Se cree que los primeros habitantes pertenecían a la cultura ortoiroide, y que provenían del noreste de América del Sur hacia el año 5000 a. C. Se han identificado unos 29 asentamientos, la mayoría en el sur de Trinidad, entre los que se encuentra Banwari Trace, el más antiguo asentamiento humano en el Caribe oriental. Estos antiguos pobladores no conocían la cerámica, y dominaron el área hasta aproximadamente el año 200 d. C. Habian cobijado todo este escenario en forma de arco, incluyendo a Trinidad, La Orinoquia, la Amazona: En esa zona se encontraban una series de arbustos propensos para la vivencia, pero propensos para los obstáculos de un indios acostumbrando a la recolección la caza, la pesca y la siembra. Ya tenian una cultura que  se  habia alcanzado en la trilla de la vida, de la experiencia, del gameloteo, de la caminata, de  laboriosidad, de la entrega, de los movimientos de pie y manos, del reflejo sabio de sus  cráneos, de su investidura de terciar la historia y el tiempo. No han descansado, no han dejado de jinetear la historia. Van alli en galope taciturno. Un escenario se les haced difícil, pero alli esta la esperanza. Miran el sol, miran los pajonales, miran las selvas, se inclinan y echan un escupitajo de tabaco, y comienzan a avanzar de nuevo. Las fronteras son las propias montañas, aquellos relieves de aguas, aflorentinados por la galería de las matas, viéndose arboles y matas muy elocuentes. Alli sobresalen: El Mutalino, El Guafa, Hojiancho, Gaque Rosado, El Trenzillo, el Sietecueros, Arejuto, cajeto, Laurel, Colepato, Palmo Ramo, Corozo; Palmuelia, Pensamiento, Quiche, Quina, Tíbar, Trompeto, Yurumo, Yumaquin, Matapalo, Caucho Sarrapia, “Matas”, Quinas, esteros, palmeras, Yagrumo, Ceiba, Caoba mangle, Mijao, Jabillo, Apamate, samán, Merey, Palmito, Yuca amarga, Yuca dulce, Moriche ; cola de Zorra, habia toda una galerías y matas que cursaban los rastros y los actos medicinales para aquellos siniestros habitantes que habian comenzado a obtener un alivio corporativo y somáticos en aquellos indelebles humanos que se habian metido insolentemente en su hábitat. Asi son los trapecios de la vida, con ellos se hace ritmo la existencia. El ejercicio de ellos permite la eventualidad de otros acontecimientos. Y los acontecimiento son indetenibles porque se sabe que todo es movimiento, aunque no exista el ser pensante, todo se va a figurar en movimiento y dinámica, ya la naturaleza lo dijo, con ella o sin ella, ella sigue su caminos, sus pasos, sus dinámicas.

Al  Otro Lado de la Orinoquia.

        El diestro silencio del ala izquierda del Orinoco no se va a detener. El Cabotaje étnico cubre grandes distancias, alli el cabotaje sirve para conocer otros parajes, otros escenarios, ya los aborígenes se van habituando a tener otros puntos de referencias, alli van fabricando cientos de bohíos, son diez bohíos por cada escenarios. Una galería de rancherías se va sembrando sobre aquellas ascuas escenas. Van abriendo espacios tanto de un lado como del otro lado del Orinucus. Allí se pivotean las ansias de un aborigen que se va desplegando. Van de tirada muchas curiaras, canoas y medios acuáticos que ya desde antaño venían fabricando con aquellos palos silvestres de la ceiba y los jabillos que se hacen moles  en la tradicion y en la  vida de los empecinados aborígenes que no dan tregua a nada. La india en casa queda al amparo de los hijos, y los hijos se vuelven una carga, cuando la india tiene que cocinar y hacer los trabajos caseros que se han ido amotinando en sus costumbres. Se han anclado en la vivencia cotidiana, pero asi viven. La costumbre hace la ley, y la ley se vuelve un amparo. Quien podía cuidar de aquellos tripochos descalzos que deambulaban por las tierras llenas de suciedad. Que sabían las etnias de limpieza, que sabían las etnias de limpiarles el culo a los niños, cuando estos andaban cagados y llenos de mierda hasta tequeteque. Que sabias las indias de una buena alimentacion para aquellos parasitarios hijos que se pegaban en aquellas macilentas tetas, todas arrugadas y largas como la chola de una vaca vieja. Alli estaba el escenario de un raza que iba levantando a los hijos con una cultura que no era de avanzada, que casi todo era a la intemperie e interpretación de lo que veían en los demás seres vivos que deambulaban por aquellas selvas encarpadas de riesgos, de incertidumbre tenebrosa, de ámbitos terrenosos y de picachos de cerros envenenados por los sortilegios de los piaches quienes los tenian como lo dioses para planificar cada aventura en el curanderismo. Allí estaba esta raza que iba abarcando escenario, trechos trillas, matorrales, senderos claros, pajizales, mesas, planicies y se iban sembrado en “matas” que eran agrupaciones de arboles aislados en planicies que se distinguían en las sabanas como los grandes mogotes. Alli pernoctaban para hacer muchos bohíos que estuvieran cerca de una quebrada o un acantilado de agua para hacer más fácil la vida cerca de una cubierta de agua. Esto pasaba con estos indios que se habian embarcado por estos lares de la Orinoquia, La Amazonia, la Guayana y demás áreas que habian sido conquistadas. La manceba selva les habia brindado un hábitat, y ellos de algunas manera iban aprovechando toda aquella riqueza inconmensurable de la gastronomía. Habia sido una naturaleza muy productiva de enriquecedoras frutas, granos, animales, peces, batracios comestibles. Apenas eran los conquistadores de bastas áreas, para poca gente. No le hacían ningún daño a la áreas, solo aquellos indios que habian experimentado con el fuego, que solían quemar los sabanales con los toques de piedras, y la frotación continua de un árbol con otro árbol, prendían una chispa que se convertía en el propio infierno cuando aquellos sabanales ardían sin detención de nadie. Una chispe en tiempo de verano no se avergonzaba de incendiar y acabar con aquellos inhóspitas selvas, laderas, “matas” , matas y sabanales. Ya los waraos, guaraunos  y los caribes habian cruzado el Orinoco y se habian comenzado a desplazar lo que es hopoy el Guarapiche, alli iban sembrando la nostalgia del tiempo, pero tambien regocijo, contento,  la satisfacción, placer, el gozo, el contentamiento, el alborozo, el júbilo de una raza que mosqueteaba la esperanza y la vida. Van jineteando escenarios y los escenarios a veces les quieren pulverizar las  ganas de vivir, pero mas era la fuerza del vivir, que el desanimo que se pudiera imponer.La alegria se impone como una emoción valerosa, es el mismo Impulso natural e interior que provoca una acción o un sentimiento sin que se tenga conciencia de la razón a la que obedece. ¿A quienes  les  podían obedecer los Waraos, la Guaraunos y los caribes que serpenteaban estas áreas? Cuáles eran sus reyes, sus gobernantes, sus líderes, su mandamás ¿? Quienes los habian sellado, para no cruzar fronteras, si las fronteras no existían para ellos, cuando se inventan las fronteras, comienzan las leyes y la leyes salpican la libertad y la encajonan. Para algo son buenas, pero tambien restringen la libertad de acción. No habia un ser mas libre que estos aborígenes que se desplazaban por estos lares.  Tan vez restringidos por las leyes de la naturaleza, pero por leyes humanas que se convierten en el lobo del hombre. ¿Cuál era su moral, cuál era su espiritualidad, en que se aventajaban? En que Dios creían o en que dioses formalizaban su Fe. Acaso el miedo le provocaba crear un dios, o es que sentían que el dios sol, luna, estrella, serranías, sapos, culebras le suministraban algunas confianza o protección. Aquel escenario se coinvertía para ellos en una cualidad y una certeza para vivir. No se echaban hacia atras. Parece que sus decisiones no eran para regresar. Siempre iban de avanzada. Sus maniobras eran de carácter violento cuando estas requerían de avanzar rápido. Sin embrago, alli estaban en dinámica y movimiento  la naturaleza  que va acicalando estallidos eruptivos para mostrar fuerza y agite en aquellas moléculas humanas. Brisas frescas se pavonean en aquel acicate pastizal revuelto con la sabanetas y la montañas cruda de arboles pesados y toninas matas que verdecen el espacio imbuidos de complicadas faunas y tambien de coloreadas floras.

Piraguas, canoas, bongos, curiaras: La Dinámica de la vida.

Que se podía decir de aquellos hombres empalagados por las aguas turbulentas de aquellos grandes ríos que mecanizaban sus pensamientos. El Amazonas, el Orinucus, el Caroní, El Maipures, El Apure, el Meta, El Esequibo, El yaruary, Cuyuni, Yocoimal Supamo, Guariche, , El Oronota, Hualpa, Guanarapano, Carichapo, Guarapiche, Amana, Areo, Tonoro, Caris, Tigre, Aragua, Uracoa, Morichal Largo, Sinaruco, Iguana, Zuata, Pao, Caris, carona, Paragua, Caura, Aro, Chichuvero, barrancas, Piacoa, Sacupana, Aragua, Cocuima, y mas de 600 riachuelos y quebradas abonaban una estrategia acuática para todas sus acciones fluviales. He alli la gran alimentacion que tenian todos estos indios que de manera temporal y nómada iban recorriendo escenarios. Fueron los Baniwas los bares, los piocoas, los panagres, Los hotis, los Pianares, Los Curripacos, Warekenas, los Yanomamis y Yekua´na  que se habian internalizado en aquellos lares acuáticos para cosechar lo que no habian cosechado como era la pesca.Se habían formado como pilares de aquella actividad, para corregir por momentos su hambre y asi amortiguar, la saciedad de su estomago. Trajinaban ciertas distancias, pero las guas eran una abanico de masas liquidas que desplazaban por aquellos acantilados que la misma naturaleza iba drenando para estacionarse e ir proyectándose hacia el océano atlántico o tambien u océano pacifico. La pintoresca situacion no dejaba entrever otra cosa que una cantidad de animales jocosos que se iban anidando en aquellas aguas invernales, como aguas veraniegas, pero alli estaban vírgenes parecidas a una selva sin explorar. Tamaña delicadeza no se podía esperar. Pero alli estaban los aborígenes cada día tumbando un jabillo, una ceiba, , un abedul, eran sometido aquellos arboles a la experiencia del anciano, para que escogiera el árbol propio y maduro , para esta actividad, o tambien el suegro de aquel que se iniciaba en esta tareas para  llevar a cabo. Se convertían en labriegos consumados, pero tambien en los grandes pescadores, porque su nombre se origina del hombre del agua: Warao. Es evidente que estaban pendientes de la siembra de yuca, batata, maíz y demás arbustos que podían proporciónales alimentos. Era claro este sentir, pero ellos se habian acostumbrado a una vida de agua. El agua es vida, y por lo tanto en aquellos sinnúmeros de hoyas hidrológicas podían conseguir incalculables números de peces, de todos los tamaños y especies. Por eso su vida consustanciada con el agua le daba espesura y tambien energía, vitalidad para seguir fondeando todos aquellos azabaches de agua que la misma naturaleza les habia impartido. No era una agua por ser agua, si no un agua porque tenia especies vitales, el alimento. Mentes oxigenadas  que le  daban chanza para ir aclarando todo aquel escenario donde se estaban metiendo. Mucho tiempo antes de Cristo, aquellos hombres y mujeres estaban  metidos en aquellos arsenales de agua cristalina, luego que pasaran las grandes lluvias fuertes, en aquellos grandes pantanales de agua. Siguen los dias y palmo a palmo la brega continua, se duerme se descansa, se orina, se caga. Se come, se trabaja, se busca, se caza, se juntas, se aparean hombres y mujeres, y vuelve de nuevo la silueta del día. Un vendaval  de hechos y posturas ha tomado aquellas montañas, riachuelos, ríos, lagunas y senderos. Van tomando perfil ante la presencia de aquel antropo que habia incursionado estos arreboles de aguas sempiternas que desde los cataclismos inoculados en la misma naturaleza van saboreando el trajinar de los aires, de la luz, las tinieblas, de los animales y ahora del mismo hombre que pisa, siente, acomoda, obliga, marcha, contramarcha, balbucea, aquellas oleadas aguas que suenan en aquellos  áridos tormento de los escenarios que balbucean por la troquelada situacion de las aguas. Nada mas ciertos que amanecer bajo unas galopante armazón de aguas claras. Nada mas ciertos que sentir el tintineó de un chubasco agraviado por las sondas del cielo, nada mas incierto que sentirse protegido por palos de aguas sin mesura y sin detenimiento cuando la naturaleza esta bravía, porque brava se pone y no hay nadie que detenga sus actitudes. La naturaleza es ingobernable y tiene sus leyes que poco a poco el hombre va descubriendo o encontrándose con ella. A pesar de esto los aborígenes que no tenian muy claros  los contenidos de la naturaleza vivían el instinto de de la fuerza cósmica que ella engendraba. Alli estaba el reto que aquellos hombres tenian sobre aquellas aguas sapienciales que distraían los atolondrados movimientos de aquellos animales y hombre que se desplazaban en bohíos, curiaras, ciertas barcas que eran productos tambien de aquellos arsenales arboles que cobijaban aquella siniestra ensenadas de naufragios, perpetrado por las perpetuas entradas que casi todos los dias balbuceaban los aborígenes sobre aquellas estacas de palos nadando sobre muchas corrientes de aguas  fluviales que deparaban todos los dias en sus faenas controvertidas por un objetivos como era la gastronomía y el conocimiento de otros escenarios donde existiera otros tipos de animales para cuadrar alli su abundante pesca que se cernía sobre aquellos musculosos hombres del agua.  Aquella linfa  tenia un proposito, hacer que el nado existiera, pero que tambien existieran aquellos hombres de lejanos sitios. Este liquido habia permitido un acercamiento del hombre a este mundo inhóspito. Sin agua no existe, ni las hierbas, ni los animales, ni los hombres. He alli la tremendura de los bongos, de las curiaras, de las canoas que salpicaban los cajones de los ríos, y tambien de las quebradas risueñas que brindaban canales de aguas para morir en los brazos arqueados del Rio Orinoco, y de los grandes proscenios que surcaban el escenario de la Orinoquia.

Botes adentro y Caminata Hacia Ortoirioide y Maturín.

Amargos momentos les tocara a aquellos gnomos que van traficando los escenarios para convertirse en elementos de vida en aquellas enconadas selvas, plazoletas, sabanas, montañas erguidas de sorpresas para aquella gente que no mengua el pasi trote de la vida, del amanecer y del oscurecer.  Alli van tenues con sus miradas límpidas sobre aquellas escenas que son blanco de chispas para sus adentros pensamiento jamás imaginables en su coqueta experiencia con el pasado. ---remo adentro ¡Bote adentro ----grita un indio acollarado por el sol que le salpica sobre aquellos lomos luminosos por los rayos de un sol castigador. No es fortuita su enérgica razón cuando se  sabe que palmotear la lucha es una cuestión de todos los dias sin descanso. Miles de años tiene esta raza que penetro por Alaska, y se a ido diversificando a lo largo y ancho de aquel continente que todavia no tiene nombre, porque dichos aborígenes no entienden que cosa es un continente, porque su vocabulario no esta asentado para esas nimiedades que en  alguna oportunidad algunos hombre quisieron bautizar grandes extensiones de tierras y decir, se debe  a que yo explore estas tierras. Ese no es su lenguaje, su lenguaje es otro. Y por eso el indio Guato exclama:--¡Yo no saber que cosa es esa, yo saber que tengo una mirada hacia adelante, y esa mirada ira siempre adelante, porque hay mucha hermosuras que todavia no conozco¡--- Ante un cielo abierto y unas espesuras  tingladas por la belleza, no le queda a Guato ir encontrándose poco a poco mas bellezas, que aquella dinámica naturaleza le habia puesto en los brazaletes de sus ojos. Aquella mirada  fija al trote que iba con 8 curiaras, Guato en aquel palanquear de las curiaras va tendiendo de lado a lado una gravitada sonrisa,  le llamaba la atención a aquellos palanqueros que habian aprendido el nado desde sus antaño congéneres. Un pensamiento del pasado le iba hilvanando muchas ideas por las cuales luchaba cada día. De vez en cuando tragaba la nostalgia de hermosos dias  donde todo le parecía claro, pero el dilema de la vida muchas veces la atosigaba la inspiración de la lucha. Desmayar no era su proposito, porque Guato siempre estaba atento a aquel porvenir que le sugería aquellas floreadas tierras que amanecían llenas de pájaros , animales, y la plantas embellecidas por los chubasco de aguas  agrestes que se daban en aquellos altibajos y altos matorrales envueltos en seniles arboles y hierbas verdecitas con el aguijón del agua y del sol.  Asi va observando Guato aquellos escenarios que pario la naturaleza. Un cierto yoismo se le estaba levantando en su interno. Ser como dueño y señor de aquellas regaladas ensenadas que solo el concierto de la tierra le habia permitido establecerse en aquellas zonas boscosas. Ya habia unas grandes rancherías en todo el costo de los Ríos, y sobre todo del Orinucus. Rancherías y bohíos van nutriendo la ensenada de aquellas tierras inhóspitas que solo  los animales salvajes podrían sobrevivir en aquellas ensenadas que se están ubicando Rio adentro, para hacer océano adentro. Habia toda una planicie entre Ortoirioide y los riachuelos del Rio Orinucus. Asi habian conocido los primeros habitantes lo que hoy se denomina Trinidad y Tobago. Saltar de los botes a tierra firme implicaba ir de nado en nado, era ir de riachuelo en riachuelo, era ir brincando espacios secos, pero también espacios llenos de agua, donde la baba, el caimán, la raya, el temblador hacia de la suyas. Inmensa cantidades de peces que hoy en día no tienen nombre era lo que estaba virgen en aquellas soledades solamente habitadas por la especie animal y la vegetal. Los aborígenes no tenian esa capacidad mental para ponerle tanto nombre a cuanta especie revoloteaba sobre aquellas aguas que casi se parecían a un infierno rodando entre curvas, y abismos, y ruleteando las aguas a un sinfín de áreas  aletargadas por las brisas del norte y del este. Alli van empujando las piraguas, pero la caída de agua permite avanzar mas rápido, el problema se le presentaba cuando querían remontar el rio, no lo hacían en tiempo de lluvia porque sabían que remontar era pelear contra la corriente. Iban descubriendo poco a poco ensenadas de de aguas que le caían directamente al Rio Orinucus. Van pasando los años y van avanzando, es tanto asi que las tierras de trinidad y Tobago estaban unidas y hasta allá habian llegado los aborígenes ortoirioide. Allí en aquellos espacios habian construidos varias rancherías, se habian convertido en señores y reyes de aquellos escenarios; luego que el tiempo y el alejamiento de la Isla se habia fracturado, muchos aborígenes habian quedado atrapados en aquellas solariegas aguas, que formaron lo que hoy Trinidad y Tobago. Alli se habian formalizados los  caribes (nopoya y supoya) mientras que Tobago estaba poblada por los kalugos. El nombre indígena de Trinidad era Kairi o Leré cuyo significado habría sido "Tierra de colibríes" o acaso simplemente la Isla. Sin embargo todos eran descendiente de una misma raza.
Kudata habia sido un gran Indio que se habia mantenido entre los islote de Trinidad y el Delta de Orinucus. Habia tenido un padre que habia sido Cacique de aquellas áreas y se habia hecho dueño de las aguas entre Trinidad y Delta del Orinucus. Este Cacique habia tenido ciertas luchas con los indios waraos. Habian ido perdiendo la descendencia por los aislamiento que se realizaban con el tiempo, pero los genes eran de una misma raza, de una misma nación. La intrepidez del tiempo habia obligado a traves de terremotos y cataclismos aislar ciertos rancheríos que estaban alineadas en un mismo son y una misma cultura, y una misma vivencia. Los Caribes se habian comenzado a formar a partir de caer en los espacio mas hacia el Noreste de la Tierra de Gracia. Se habian convertidos en unos indios indomables, antropófagos, fuertes, valientes, pero sus antropofagia no era  por hacerla, era en ciertos rituales y determinados momentos. Estos caribes habian engendrando muchos hombres fuertes como los indios Guarapiche, Amana, Maturín, y Guanipa. Cada uno de ellos habian nacido en determinados momentos de la historia. Estos caciques habian poblado y repoblado de rancherías  aquellos parajes solitarios de la parte Sur del estado Monagas, pero tambien la parte Este del Rio Orinucus. Habian invadido los escenarios, aunque hubiera algunas rancherías que apenas tuvieran 20 personas era suficiente, ellos usaban muchas estrategias para vivir en aquellos parajes. Alli se encontraban los niños, los ancianos, las mujeres y algunos jóvenes. Cabalgaban aquellas escenas que solo el silencio de la tierra les apreciaba. Alli dormían, comían, se apareaban, es decir alli tenian sus relaciones sexuales. He alli la india que iba teniendo sus niños, en aquellos bejucales y montes ladinos de mosquitos, moscas, zancudos. Eran terrenos fértiles, pero tierras plagadas de muchos mosquitos, tábanos, hormigas, culebras, lombrices, y muchos parásitos salvajes que hervían como gusanera en cadáver. Se habian acostumbrado a aquel hábitat, un hábitat muy cerca de las aguas fluviales de algún rio o quebrada. El chillido de los niños era a todo momento: ------  ¡ Ahhhhhhhh, jajajjajajajaj, ñao, ñao ñao!-
Alli ariscos con las lluvias y sudado por las tempestades de los veranos calurosos. Nerviosos , muchos enfermos y los padecimiento que padecían para sobrevivir, aquellos hombres semisalvajes, desnudaos, sin calzado, con flechas en manos, las mayoría, aquellos dientes picados por el escorbuto, aquellas manos callosas, aquellos cuerpos hediondo a burundanga, aquellos senos de la mujeres como trapo seco o teta de vacas arrugadas, aquellos olores nauseabundo que expelían sus cuerpos porque en aquellos tiempo no habia jabones de olores, ni nada por estilo, aquellas mujeres con la regla , la sangre le corria  por entre las piernas .   Se limpiaban con el drago cuando el atardecer se avecinaba. No podían ser tocadas por aquellos hombres cebados al sexo, sin limitaciones. Su alimentacion el pescado que agarraban en cualquier sitio  de caño, quebrado rio. Su comida estaba al alcance de la carta. La cocería era continua. Todos los dias tenian que salir a cazar, era una brega indetenible. El arco, la flecha y el chusmo, no cesaba de cubrir las necesidades de la gastronomía. Tenían sus movimiento, pero tambien tenian sus descansos. El indio cazador buscaba descansar sobre sus chinchorros que fabricaba con las hojas de palmeras. Alli podía tribular sus sueños, pagar su cansancio e incorporarse de nuevo a sus quehaceres cotidianos. Los primitivos chinchorros los confeccionaban pro un procedimiento igual a los de moriche actual, es decir pasando tres hebras alrededor de dos palos no muy gruesos clavados en la tierra a distancia de trece cuartas para empezar tejiendo las mallas a medio nudo y continuarlas enlazadas entre sí sin anudarlas hasta obtener el ancho requerido, luego formaban grupitos con las cuerdas de los extremos por donde iban colocando las cabuyeras de las cabeceras. También se fabrican uniendo las mallas a medio nudo o a nudo completo o en forma de cadeneta concluyendo en el centro con una tripa, estos métodos fueron desplazados por los telares que todavía se usan y que consisten en cuatro palos, "varas" apoyadas en la pared, dos verticales llamadas largueros, dos horizontales llamadas travesaños, ambos con muescas para aumentar o disminuir el tamaño y unidas por amarras o clavijas. El Chinchorro es una posesión imprescindible del Warao pues lo lleva consigo cuando pasa la noche fuera y lo acompaña después de morir ya que es amortajado en su propio chinchorro.
Se elabora en telares de bastidores verticales en punto de red, los hilos los forman torciendo una a una las finas tiras que se han sacado de las hojas del moriche previamente hervido y secado al sol. Apoyados en la dinámica de la sabiduria que los mismos escenarios le iban ofreciendo, ellos iban asimilando contenido sabios parra ir mejorando su vivencia en el ardid de aquel contemplando horizonte. No mengua la sabiduria que se iba obteniendo, y se pone en práctica a través de la técnica que los aborígenes iban desarrollando, un alcance irrefutable para mejorar su condición de vida. Alli va creciendo su cultura y sus manifestaciones técnicas. Se aloja la ciencia y avanzan en crecimiento y estatura.  Se abrió el camino y el camino no se hace fácil, pero el martilleo de la inteligencia va creciendo en aquellos chorizos hombre que habian nacido de la nada. Podían tener turbulencias mentales, pero el sostenido embrión de la vida, los llevaria por mejores senderos. Están creciendo, pero el crecimiento no enajena las soluciones posibles, no son rápidas, pero los abultados senderos y el cobijo de las necesidad los va abrigando, nada es eterno solo el Creador de todo aquellos que existe. Habian cobijados otros senderos, habían llegado a Trinidad y ya estaban en las tierras de Maturín. El ajetreo caminar a orillas de Orinucus, habia abierto un abanico de rancherías, que luego se dispersarían como los judíos en diásporas terrenales y con abiertos horizontes de selvas y senderos con la novedad del antropos.

La vivencia en otro Lateral.

     Se sincroniza la llanura con las mesetas, se besan las alturas con los sabanales, se mengua la gramínea y comienza a aletear los bosques con la montañas, grandes riachuelos van surcando aquellos sabanales, pero se apertura las montañas donde el rugidos de ríos vírgenes galopan con aguazales interminables. Alli gravitan enormes arboles que se parecen a una babel en tiempo de soberbia y orgullo. Tangible es el cielo con la tierra, la menudencia de la sabana va apertrechando medios para que los aborígenes que se van desplazando en aquellas aquilatadas sabanas y riachuelos tengan un porvenir mejor. Fueron a las tierras de Trinidad y el Delta del  Orinucus y ahora se venían desplazando poco a poco por aquellos laderales y montes que el fugitivo tiempo los habia enriquecido. La turba melancólica de la vida hacia estos trámites. Galopan y se convierten en portátiles sujetos de la esperanza. Guarnecen en una tierra libre, sin mojones, ni estantes, ni alambradas, ni tabiques, ni palenques que le brinden atajo. Alli formalizan chozas, bohíos y rancherías. No es una legión, es una agrupación como punta de lanza que va abracando escenas y montes que estuvieran cerca de los ríos y riachuelos, Eran hombres de agua, sin agua no podían vivir, ni sobrevivir. Se abre un vericueto de parajes. La misma naturaleza los ha creado, y el mismo aborigen los va transformando en una cultura para su vivencia. El sollozo de aquellos seres, va limpiando los sabanales de fierras tercas y bravías, el leopardo, la danta, el león va tomando largueza y se van acomodando en mogotes, donde se hacen fuertes. Ahora son sus guaridas ante el instinto bravío de la lanza, la piedra, la macana y el veneno que aquellos indigentes hombres de la Orinoquia y de la Amazonia iban perforando en aquel escenario. No hay tregua para quedarse amparados en un estanco. La libertad jugaba un papel importante en aquellos sombríos hombres de la selva. Sin embargo, la selva, la naturaleza les acogotaba con sus complicados obstáculos que les ponía en el camino. El grito de él aborigen se escuchaba en aquellos matorrales complejos de muchos animales: ---Gua, Gua, Gua, Gua----- se escuchaba en aquellas lejanías sin fronteras, en aquellos campos dorados amparados por el merey, el guácimo. El cartan, el guaritoto e, cardón, la tuna, la ceiba, la tua, tua, el cereipo, el manteco. Habia toda una flora abanicada por miles de especies vegetales. La rauda visión de aquellos hombres de la nomadia se insertaba sobre aplomadas tierras que le sirvieran para hacer vida su existencia. El escenario era virgen para ellos, y se habian desplazado por las fronteras de ríos, albuferas y demás riachuelos donde la ninfa de la existencia les hiciera vivir, crecer y desarrollarse. Habian llegado una agrupación en un paraje de un Rio, que con tiempo tomaría el nombre de Iunipa, esto en honor al Gran Cacique que con el tiempo nacería en aquel paraje solitario, pero muy aquilatado por las guas que venían de aquella culebra de agua deslizándose por aquellos montes y sabanas que con el tiempo tomaría el nombre de Guanipa. Alli hicieron un cerco, para establecer algunos bohíos y rancherías que perpetuarían un tiempo pata instalarse tambien a lo largo de aquel sabanal buscando la parte Suroeste de aquel rio que nacía en la cabecera del escenario que con el tiempo se llamaria Cachipo.Y alli en aquel boquete del Gran Rio desembocaría junto a la aguas macilentas del Mar Caribe.


Génesis de una Familia que se Batanea sobre El Escenario.

     La tranquilidad puede reinar, pero sobre la faz de la tierra, nada esta tranquilo, todo esta en un movimiento sin detenimiento, porque la vida y el espacio sideral es todo un movimiento en aceleración constante. He aquí que cuando llega aquella rama de los caribes a esta área comienza una genealogía. Una genealogía que se prolonga en casi mil trescientos años. Habia llegado a aquel sitio Guatoco, y Guatoco  habia engendrado a Guaiño, y Guaiño engendro a Bucare y Bucare engendro a Huaco y a Baco, de alli nacio una generación que se disperso por todo lo que se llama el escenario de Guarapiche y Amanas. Estos nombres se deben a la  particularidad de dos caciques que se entrecruzaron familiarmente en sus bosquejos de  un reinado. Ellos lucharon en su debido tiempo. Lucharon denodadamente para establecer el reinado del Kasseqa (Kaseqa en dialecto Warao: Cacique: jefe de tribus, de rancherías). No habia tales costumbres, pero la costumbre iba haciendo la ley y la ley el control de las rancherías que se iba levantando en aquella zonal existencia del hombre Caribe (Caribe: nómada, hombre de la conquista, invasor).   De alli que ellos habian tenido luchas con waraos y demás tribus que habian perdido el sentido generacional de ellos, aunque vinieran de una misma raíz. Los caribes se habian convertido en unos nómadas sin paragón, algún gen habia estropeado su forma de ser. Algún gen habia transformado sus cromosomas y les  habia  dado algún estereotipos de ser unos hombres y mujeres  de no tener tranquilidad en ningún sitio. Alli en aquel escenario había nacido Uinipa quien se convertiría en el Kaseqa de aquella blanca escena de noches trasnochadas. La mama de Uinipa era Cora, y su papa un legendario indio que conocía todos los escenarios de lo que es hoy el estado Monagas. Se llamaba Guipa. Guipa habia tenido siete hijos: cuatro varones y tres hembras. Alli cerca de aquella desembocadura del rio habia establecido una ranchería que se caracterizaba por la bravía conducta de un aborigen que no temía a los peligros tantos naturales como a los hombres de aquel primitivismo lacerado. La generación se iba desarrollándose, podía haber peste, muertes, epidemias, pero la generación iba creciendo. Iba creciendo en aquellos hontanares sitios que pivoteaba la misma naturaleza. Alli nacían niños y niñas aborígenes, se desarrollaban según el hábitat de aquellos palmares, bosques. Alli la mujer tenian sus apareamientos con sus vernáculos machos, alli crecían con los pechos lánguidos de aquellas mujeres desnudas y apenas tapadas en la partes intimas con alguna enagua secadas de algodoncillo sabaneros. El tremolar de la vida era ordinario. Según su mentalidad y costumbre no habia otro escenario. Ese era el escenario, y ese escenario lo vivían alpargatados por la lisonja del tiempo. Novicia era la noche, pero fuerte eran los dias que se tenian que vivir en aquel trémulo escenario de los miles de pájaros que se anidaban en cualquier arbusto. El loro estornudaba en aquellos parajes silencioso, el bufido del el tigre se inmutaba  en aquellas lejanías esotéricas. Un silencio mustio se apreciaba en las noches bravías de los invierno. Alli en aquel medanal habia nacido Uinipa. Era un niño flaco, color grisáceo como un camaleón sabanero. Ojos huidizos como palometas del mar. Brazos aguerridos como las palmas de una pantera. Labios abultados como el tuqueque sabanero. Piernas de gacelas como un venado en pleno recorrido. Alli estaba aquel niño que habia nacido en un chinchorro bajo un aguacero de tingladas   tormentas y ventoleras sin contemplación. Aquellos rayos que laceraban la noche, y un vibración de estruendo se esparcía por aquellos sabanales; mientras la madre Cora, hacia esfuerzo para arrojarlo en aquellos escenarios de Olimpo. Su padre atento y alli presto para agarrar el niño que salía de aquella insolente matriz abanicado por la placenta, agarro una paleta y corto el cordón umbilical , lo agarro y luego lo amarro formando un nudo para que se cicatrizara con algunas emulsiones  de aceite de  matapalo. Ya el piache de aquellas rancherías como era Guatopo habia ido hasta allá para aplicar sus medicamentos rutinarios cuando naciera un niño aborigen. Fue, y luego entrego el niño al Rio, que luego llevaria el nombre de Iunipa, nombre que con el tiempo los conquistadores europeos de aquellos sabanales, le cambiarían el nombre. El momento de Uinipa , era un momento muy preciado para él, su madre Cora y su padre Guipa jamás habian soñado que este fuera con el tiempo un cacique. Tenia que someterse despues con el tiempo a grandes pruebas: las pruebas eran tres. Se trataba de un Cacique Caribes. Este caso particular cada grupo o rancherías elegía su jefe o Kaseqa, lo cual el cargo se le hacía vitalicio. Ordinariamente  era el individuo que se distinguiera por su valentía y resistencia. Los caribes eran muy severos en su elección de su Kaseqa. Antes de conferirle la autoridad a  Uinipa lo sometieron a la prueba de un ayuno, que duro varios dias; en segundo lugar lo obligaron a tomar pócimas amarga, hecha de varias hierbas, y algunas sustancias de algunos animales salvajes. Iunipa no se inmuto o mostro asco por aquella bebida repugnante a la cual habia sido sometido; y en tercer lugar,  hicieron que su cuerpo pasara por las pruebas de las hormigas bravas hasta que resistiera un tiempo prudencial (1)..  Solamente para este acto del Kasseqasgo en esta lides de la Orinoquia y la parte este de la Orinoquia eran los hombres,  guapos y valientes. Todavia las mujeres no podían ejercer de Kaseqa en este escenario; aunque habia otros escenarios donde  podían ser Kaseqa. Iunipa ahora se coronaba como un jefe para dominar toda la extensión de aquella mesa, y tambien toda la extensión de aquella hoya hidrológica. Habia comenzado con abrir espacios hasta llegar a Cachipo. Las rancherías que habia formado en aquel palenque territorio no tenía nombre. Decía a sus gallardo hombre y mujeres.----- ¡Yo buscar adentrarme por el canal de estas aguas, hasta encontrar un principio-¡ Poco a poco iba minando aquel territorio. Un territorio llano, pero iba siguiendo los pasos de aquel camaleón de agua, que relinchaba en aquellos sabanales hasta desembocar en las Islas estuarios cerca del Delta, alli casi llegando al Golfo de paria. Su trabajo era poco a poco, no tenia prisa,  para ello no habia ninguna rapidez a pesar de ser un aborigen Caribe, estaba presto para combatir cualquier situacion que se tornara difícil. Se fue guiando por aquellas turbulentas aguas que se frotaban contra aquellos cangilones sabaneros. En cada caminata Iunipa llevaba cerca de 20 hombres, para poder explorar aquel escenario. Tiraba la mirada en la lejanía y notaba un cielo pegando contra las gramíneas verdes que se solapaban en aquella llanura. A medida que iba avanzando, le daba espacio para ir formalizando rancherías. Era el jefe de la Rancherías que quedaban en la boca del Rio, pero eso no significaba que con ella conquistara toda la zona. Necesitaba como buen Caribe, ir invadiendo territorio cuando aquellos territorios estaban vírgenes y servían de muchos propósitos para su vida nómada cargadas de mucha comida y árboles frutales. Alli habia una gran vida y esto le interesabas a Uinipa. El crecimiento de personas en población  no era exagerado, pero permitía un alcance de territorio y ellos estaban dando pasos  para  este tipo de conquista.

Las Batallas de Uinipa.-

      Se iba acrisolando la vetusta vida de   Uinipa: había nacido para la lucha, desde pequeños sus padres lo notaban como un muchacho aguerrido, valiente, decidido y sin miedo. Era un muchacho maranto y de muy buenos sentimiento ante aquellas rancherías que se habian formalizado  por obra y gracias de aquellos aborígenes que habian balbuceados estos recónditos montes mas acá de la Orinoquia. Los aprendizajes que iba adquiriendo Uinipa se los debía a sus padre, que se habia convertido en un valiente guerrero en aquellas solapadas tierras. Era una persona muy atenta para el aprendizaje, cuando los ancianos hablaban Uinipa se sentaba en el suelo y cabeza cabizbajo y con el oído parado ponía muy atención sobre aquellas hazañas que contaban aquellos sabios de los momentos de antaño. Siempre ponía mucha atención. No era un indio que se dispersaba con los otros jóvenes, al parecer Uinipa tenia un atractivo para tales detalles. El ambiente le parecía impregnado de tibieza y serenidad, mesclado con el claroscuro confuso que separa la noche de la tarde. Pero alli estaba dispuesto a entender aquellos misterios que la misma naturaleza le iba ofreciendo. Había entrado en una tertulia con el silencio, y el silencio le iba indicando los sabores y sinsabores de la vida y las oportunidades que le podía brindar la vivencia de una comunidad que se había abrogado un tipo de carácter como el de él. El ajetreo tambien de la vida le iba enseñando las ensenadas de la vivencia y de la existencia. Todo iba encaminado a que los ajetreos tuvieran un valor inescrutable para la lucha, y el amanecer de un nuevo día Iunipa tenia sus propios valores aunque habia alcanzado muchos con los seres que le rodeaban. Tal vez nunca se habia hablado de que podía ser un cacique o que podía tener a su cargo un dominio como el de ser Kaseqa. La vida le estaba brindando una oportunidad, y él era esa oportunidad que le ofrecía aquella faceta de la vida. Alli meditando en aquellos lodazales de sabanas, mas acá de la Orinoquia pensaba: ---“Oh suelos maternos¡ ¡ Oh espacio abierto y sin Kaseqa¡ ¡ Oh dios sol¡ Eres la salivación de nuestra tierra¡ ¡ Oh luna Clara , que atraviesa estas tierras cuando la noche es negra y silenciosa ¡. ___” Esto decía Iunipa en aquellos acalorados silencios de aquella ignominiosa área que estaba por aventurase a una nueva visión con los antropos dentro de su silente escenario. Se remontaba hasta las hazañas que le habían contado aquellos abuelos de las lejanas costumbres, pero alli estaba la sensatez con Uinipa. No tenía otra alternativa que ofrecerse para defender a su raza bravia que ya estaba anclada en aquella zona. Sus antecesores habian traído la vida del hombre a aquellos sitiales donde brillan miles de pájaros altaneros, muchas serpientes que anidan venenos en sus dientes ofídicos. Miles de arboles aterciopelados por la maraña del tiempo les daban cobijo cuando los dias se tornaban amargos y celados por la incógnita de los dias. De alguna manera le salía a Iunipia un pensamiento aquelarrito por la inoficiosa mente agreste que tenia cuando de algo bueno se podía meditar en aquel escenario que las novicia noches le podría brindar: “ --¡ Yo seré el Kaseqa de esta regiones, tengo que revelar a mis hermanos el misterio de este poder que esta en mí, pero  ellos me van a dar el voto de confianza para echar adelante este misterio de la fuerza y la defensa. Ya es tiempo que salga adelante un baluarte de estas hermosas planicies, y sean protegidas con mi fuerza y valentía ¡”-----.  Iunipa se habia visto rodeado de seres sufrientes; pero tantos, tantos,  desde su infancia, desde que habia tenido uso de razón.
Su tarea habia comenzado con la investigación del Rio que con el tiempo se llamaria como él, El Rio Uinipa, que luego con el transcurrir del tiempo;  los invasores españoles le pondrían por Guanipa. El Rio habia sido de alguna manera el principio de vida de aquellos otros invasores como eran los Caribes.
    El curso del Rio, con sus 340 kilómetros de largo, que en los tiempos antes de la llegada de los caribes no tenia lo mismos aspecto para cuando habian llegado los caribes a esta zona. Este rio habia sido alterados por las aguas acumuladas a lo largo y ancho de aquella mesa que se volvía inhóspita de agua en tiempo de invierno. Eran aguas que se permeaban en todo aquel escenario donde los animales de grandes proporciones tenian que salir en voladilla hacia otros sitiales en que guarecerse aunque siempre estaban pendiente de succionar aguas de este rio en tiempo de verano. En tiempo de el Kaseqa Uinipa este rio tenia una descabelladla corriente, porque no nacía en Cachipo, si no que nacía mas acá, menos de 50 kilómetros de los cuales tiene establecido ahora. Por eso cuando Iunipa se va desplazando por aquel rio, las caminatas que hacía no eran  tan distanciada como la que existen ahora. El iba vadeando la zona orillada de aquel Rio. Algunos trazos de aquel rio se podían navegar, pero no siempre se podía navegar, porque a veces las aguas bajaban tanto que las curiaras, bongos y demás entes navales se podían quedar atracados en cualquier espacio donde las aguas no eran profundas en aquel cajon de agua que se mantenía fuerte en tiempos de lluvia. La influencia de una naturaleza virgen y sin la detracción del hombre, se podía mantener con unas aguas totalmente limpias, aunque en invierno era barro, y desprendimiento de maderas podridas, toletes, y el  morir  de muchos animales ahogados  que luego los iba recogiendo aquellas turbulentas aguas y los vaciaba en aquel cajon que luego los desembocaría en aquellas praderas de solapadas aguas al encontrarse lo dulce con lo salado.
Otra batalla que habia presentado Iunipa ante la vida habia sido recorrer todo el espacio geográfico de aquel aletargado escenario donde la vista se perdía en el silencio de aquellas áridas tierras cubiertas de manteco, merey, pardillo, jobo, tártago, paja gramínea, y muchos riachuelos sembrados por la osadía del tiempo y las catástrofes climáticas que se fueron avecinando con el tiempo. Entrar en aquel vacio destemplado de seres humanos, lo iba consternando ante muchos propósitos que tenia Iunipa. Tenia que romper in orden de ideas que habia madurado con el tiempo, pero enfrentarse a un área, tenia que vencer los miedos que le podían situar en una confrontación difícil, habia escuchado que ciertos Waraos habian invadido estas tierras, pero no era cierto, eran cosas de rumores y el mismo tenia que cerciorarse, porque ya el celaje de la conquista estaba dado y Iunipa tenia que ir adelante con aquella hazaña. Cierto día Iunipa preparo una misión para penetrar por los lados del Rio Tigre. Se fue costeando lo que es hoy la zona fronteriza entre el estado Anzoátegui y la zona de Monagas. Cubiertos del plumaje de loros, garzas y y aguaitacaminos, formo una legión y comenzó a dar pasos rápidos por aquellos vados que tenian aguas en tremedales. Era tiempo de inviernos y los tiempos de inviernos en aquello sabanales creaban tropiezos para hacer una caminata muy obstaculizadas, por los temporales de aguas que se formalizaban sobre aquel escenarios donde las planicies de aquel estereotipado escenarios creaba choque con el caminar de aquellos seres que se estaban estrenando para una vivencia sobre aquellos escenarios propensos de mucha soledad y de muchas tierras lampiñas de bosques y matas que pudieran superar los sabanales.  Uinipa no detenía el tren se su vida como un Anubis egipcio  que se vislumbraba por muchos acontecimientos que se podían acarrear en aquel soleado parque de la naturaleza. Parque por  s i muy extensivo. Su caminata la habia comenzado desde aquel paraje de ranchería, fue introduciendo mesa adentro hasta llegar a las orilla del Orinucus, por donde es actualmente el pueblo de Soledad. Alli en aquella trinchera de agua se puso a contemplar al Gran Rio Orinucus. Habia notado que de aquel lado habian muchas rancherías extendida de los Waraos, de alguna manera estaba expiando aquellas rancherías. Tuvo la suerte que los Waraos no pudieron observar su presencia, si no su existencia se hubiera puesto en un aprieto. Pudo salir de aquellos paraje a altas horas de la noche cuando los Waraos no estaban presente por aquellos pajonales, ni mucho menos por aquellos riachuelos donde el invierno hacia de la suya, pero que los Waraos de alguna manera eran los hombre del agua. Muy poco les importaba si habia grandes invierno o habia tiempo de verano, para ellos acostumbrados a aquellos escenarios, eso ni le venía, ni les iba. Lo arriesgado fue lo que hizo Uinipa con aquellos hombre, que eran uno 20 hombres, bien armados hasta los dientes, con flechas, macanas y demás enseres para un combate de hombres aborígenes. De regreso habia tomado aquellos solitarios pajonales de vez en cuando, e iban saltando de un lugar a otro. Habian tomado una caminata de animales. En aquella noche tuvieron que lidiar con muchos animales, aquellos escenarios estaban minados de dantas, culebras, tigres, jaguares y leones y cuanta piraña podían estar presente en aquella caminata, silenciosa, para poder llegar al paraje donde vivia. Casi dos dias paso Uinipa en aquella lejanía para luego internarse en sus patinaderos, donde estaba asegurado por la cantidad de rancherías que se habian formado casi en la Boca del Rio que luego llevaria  su nombre. Cansado y con una gran fiebre habia llegado a su hábitat. Alli tenian su piaches, que le podían dar algunas pócimas para mejorar la salud quebrantada que habia tenido en aquel desplazamiento sin tregua, sin embargo, ya tenia una idea de cuál será su escenario para luego conquistarlo.

La conquista de la Mesa.

    Después de hacer a algunas consultas con los dioses y haber hablado con muchos piaches en su territorio, Uninipa prepara  una nueva  aventura, la aventura se trataba  de extender sus dominios sobre aquella mesa. En este sentido Uinipa estaba preparando un gran proposito, extender sus dominios a otras áreas. Después de haber estado en las orillas de aquel gran Rio, Uinipa habia encontrado toda una zona despejado de aborígenes, y era el gran momento para actuar. Hacer una conquista a la Mesa significaba un tiempo de reflexión. Además de esto, tenia el proposito de ir sembrando de rancherías  todo aquel territorio. Como se sabe Uinipa  era de origen Caribe; aunque todas las tribus tenian un solo origen, sin embargo, el alejamiento de unas tribus con las otras iba creando una situacion de ruptura de las costumbres y la idiosincrasia, dialectos, motivaciones y conductas. Y esto mas que todo lo hacia el escenario geográfico. Por eso en lo que es hoy el estado Anzoátegui en tiempo de los aborígenes habian cerca de 50 dialectos en una proporción demográfica  de 10 mil aborígenes.  Para esta conquista Uinipa busco los hombres más diestros para semejante hazaña. Busco mujeres y hombre que en un mes aproximado pudieran abarcar toda aquella territoriedad. Una ranchería se podía componer de 20 personas, y alli se agrupaban mujeres,  hombres, y niños. Para un Caribe no habia problemas con este tipo de vida. Ellos eran personas nómadas. El nomadismo en ellos era una conducta, era un proceder. Era un portátilismo que tenia sus consecuencias como raza humana. En esa formas no dejaban ningún legado, pero Uinipa quería en esta ocasión dejara un legado. El legado eran las rancherías que habia de sembrar en toda aquella territoriedad, el legado del rio; y tambien el legado de aquella gran Mesa que se veía inabarcable por las espesuras de los cielos. Con quistar la Mesa le costaba mucho esfuerzo, pero tambien mucha sabiduria, para cobijar todo aquel sabanal. Se necesitaba una   voluntad  férrea para tal cometido; para esto Uinipa tenia este valor  inquebrantable para  luchar por dicha  hazaña. Ya Uinipa tenía sus hijos y tambien su mujer. Ellos quedarían en aquel triangulo que forman los Ríos San Juan, Amana, y Guanipa que sería con la posteridad el nombre de Él. El comenzó a batanear todos aquellos lugares mas cercanos, pero para profundizar Mesa adentro, tuvo que preparar de nuevo una misión. Esta misión consistía en preparar denodadamente unos cuantos hombres, pero ir llevando a cabo la expansión de rancheríos y asi poder cubrir el área de rancherías, por supuesto que Uinipa no tenian una inmensa cantidad de aborígenes, pero si podía con los de Guarapiche y Amana formalizar una gran aventura. Ya la suerte estaba echada y lo que se  requería era de valor y  decisión para aquel lance el cual ya estaba propuesto. Uinipa comenzó por disciplinar un grupo de hombres. Estos hombres serían como unos gladiadores, que fueran hombres de peleas y de mucho valor físico para entrompar cualquier situacion que se le presentara en aquel escenario. No podía ser de otra manera, alli no se necesitaba ningunos enclenque o bobos para tomar esta decisión. Eran hombres que tenian que estar llenos de vigor para aquella cometida primera que iba a hacer en una exploración relámpago de varios dias, si aquello lo acreditaba. Asi fue cuando aquel Cacique comenzó a adentrase hacia la parte Suroeste, yendo hacia los acantilados de el Rio El Tigre, los farallones de Chimire y desplazándose hacia los territorio que todavia no habian sido del indio Pariagua, porque el indio Pariagua nacio varios lustros despues de Iunipa. El espacio sin límite se prestaba para que Iunipa fuera observando toda aquella vaguedad de un territorio inoficioso para el ser humano. Ya Uinipa estaba viendo donde podía poner algunas rancherías. Lo más probable era, donde hubiera fuentes de aguas, por eso a lo largo de aquel afluente que con tiempo llevaria su nombre. -“¡Son aguas buenas ¡---habia dicho Uinipa a sus acompañantes , y sus acompañamtes habian afirmado tal comentario sobre aquellas aguas dulce y bonitas que se empecinaban sobre aquel raudal, sobre aquel riacho, que de algunas manera no era tan largo como es actualmente. Alli Uinipa torrenteaba su idea para anclar sus  acción. Habia detallado muy bien aquel raudal de aguas que le iba a servir para bañarse, limpiarse y tomar agua. El agua se tomaba cruda tal como caía en los pisos de aquellas sabanas. Con sus bongos y camazas buscaban las aguas a las orillas de todos riachuelos o ríos que estuvieran cerca de sus casas, y de eso se trataba que las rancherías estuvieran muy cerca de estas torrenteras de aguas para calamar su sed y agitar la vida, porque una vida sin agua no es vida. Alli arponeó más de una vez su mirada, y le pareció muy bien su idea, y cada uno de aquellos guerreros hombres. No era una negra idea que le pasaba a Uinipa por su mente. Ya su experiencia le iba diciendo por donde iba la vida. Y la vida va dando sorpresa, era una cuestión muy sabida para este cacique que se estaba estrenando en aquel laberinto museo de la existencia. En su recorrido se topo con centenares de riachuelos, habia llegado a las confluencias de las tierras de Pariagua. Había hecho un recorrido triangular desde que salió de su casa. Habia encontrado a su pasos miles de animales terrestres, batracios, ranas, ratones. Culebras, chiripas, mosquitas, plagas, tábanos, iguanas, ciempiés, grillos, corales, cascabeles, en los riachuelos muchas babas, pequeños caimanes, sapos en inmensas cantidades. Las lombrices a flor de tierras. Aquel escenario era un marasmo de seres vivos, vírgenes para la observación del hombre. Era una naturaleza que no habia sido atormentado por los pies y las manos de los hombres. Los daños los provocaba la misma naturaleza cuando habia torrentes de lluvias, o tal vez cuando un chispa de candela se desprendía de algún árbol, o tal vez los rayos atmosféricos que caín en un pajonal recién quemados por el sol. Toda esta aventura de la naturaleza no era la aventura del hombre. A veces las aventuras de la naturaleza podían ser más fuertes que las mismas aventuras del hombre. El hombre con su inteligencia si puede devorar los espacios geográficos, pero la gente de  Uinipa todavia no habia llegado a la madurez de la destrucción, de alguna manera, sus manos eran tan angelicales  para tan vandálicos actos,  y sobre todo en aquella zona donde  se comenzaba a tribular una legión de hombre dispuestos a pisar los talones de  aquello animales y especies vegetales que alli se desarrollaban. No era un juego, era la soberbia hazaña de un aborigen que quería averiguar que cosas se debatían en aquel escenario. Era todo un rie4sgo sin pestañar y tener una experiencia de conquista y asi alimentar aquel ego, que habia permanecido  inquieto en muchos años por parte de Uinipa. Sus hombre hacían lo que les dijera, y en esto no había la menor duda. Con aquel encandilado animo y seguro de las batallas de cada día, Uinipa iba avanzando poco a poco en aquel locuaz territorio que se iba haciendo un laberinto. Laberinto, porque la cantidades de animales estaban dándose cuenta que ya no estaban solos con la presencia del hombre. Tal vez, la presencia del hombre habia roto la tranquilidad relativa que ellos vivian.El caribes habia irrumpido en sus escenarios, en aquellos matorrales, pero tambien en aquella planicie que solo se orbitaba con la presencia de la mirada. No se diga de las plantas, arboles, hierbas y demás especie frutales que se enternecían solos en aquel hábitat donde los animales le quitaban la quietud. Asi se fue mascullando con aquellos seres, que no tenian nombres, de aquellas paltas que no tenian nombre, pero que los aborígenes en su leguaje corto y apretado le iban poniendo nombre a todos a aquellos sabanales, le iban poniendo nombre a los animales y le iban poniendo nombre a cuanta planta fuera cayendo ante sus miradas silenciosas. Port eso aquellas entradas y salidas que iba haciendo Uinipa le daba un legado para ir conquistando toda aquella planicie, que no habia mesurado sus caminatas. En 20 años Uinipa tenía toda aquella sombría tierras en sus manos. Ya estaba surcada de rancherías, de voces de dialectos, de palos cruzados, de palaos parados, la palmas habian sido utilizadas, los jabillos, las ceibas, utilizadas en canoas, curiaras, el mapire para hacer bolsos, se abrieron caminos en aquellos sabanales, el olor a aborigen estaba penetrando cada kilometro de tierra. Se hacían rancherías de 20 personas por cada ranchería. Se habia roto el silencio del antropos, y el antropos estaba alli como si hubiesen descubierto al planetas Martes. Los animales habian comenzado a curiosear aquella presencia. Eran seres no identificables con ellos. Poseían un lenguaje diferente a ellos. Muchos de ellos se habian ocultado de su presencia. Su presencia no era agradable, muchos espacios que habian sido madriguera de animales, habian dejado la peluca. Ya no era igual, ni para los zoos, ni para las plantas. La tarde iba cayendo y Uinipa ya que casi estaba terminando una faena por la cual estaba librando una batalla. En aquel escenario estaba: Mapoyo, Aragua, Guillén, Tonoporo, Guasoco, Araure, Golon, Anato, Anaco, Taparaima, Gauritoto, Guasimo, Guato, Acayo, Morocoto, Guaco, Tamoyo, guico, Cachipo, Sonoro. Todos estos personajes con el tiempo fueron abriendo espacios en aquella soleada y silenciada tierra de los seres humanos. Pero alli estaban vigilantes y aguerridos para ir abriendo caminos, espacios y sembrando el hueso humano en vetusta tierra de los miles de espacios. El indómito valor iba naciendo y aquellos hombres junto a uinipa iban echando raíces en tan pavoneado espacio.

Un Valor, una Brega.

     Uinipa iba envejeciendo, pero Uinipa no perdía la lucidez de su mente. Se prestaba, como el consejero de cuanta ranchería estuviera sobre aquel lozano escenario, donde los Cariñas y caribes que son los mismo, bataneaban aquella zona. Iban aprendiendo a desenvolverse sobre aquellos malcriados montes donde el sol reinaba con sus inhóspitos rayos. No se diga de la noche taciturna abriendo  los labios d de los grillos y agitando el  laberinto de las chicharras y las movilizaciones de las luciérnagas y de los aguaitacaminos, de los tábanos, de las serpientes. Aquello era el palpitar de las noches embriagada por el calor  de un astro que habia dejado sellado por las chispas  un centelleo  iracundo, en aquel placido sabanal. Mientras la sabana estaba en una quietud relativamente sórdida, asi la gente de las rancherías comenzaba a reposar y a sentir el cansancio de la brega diaria. Achipolados por la sabana, no dejaban que otra cosa pensar. Alli  rendidos por un sueño aletargado, quedaba el vacio del subconsciente. Alli en aquellos rancheríos se vegetaba no con suma tranquilidad cuando el felino jaguar podía estropear la certeza de un sueño profundo. Los placidos sueños no se daban para los mayores, se podía dar en aquellos vegetativos niños que todavia no sabían que era la atrocidad de una fiera como el tigre, el león, la danta y un sinnúmeros de animales que se vacilaban las sendas de aquellas vegetaciones como los dueños seguros de una área que estaba libre de seres humanos. Todavia no habia la costumbre de unos seres con pensamientos, conductas y decisiones mayores que los animales vulgares de aquellos sabanales, sin embargo, se iba aprendiendo que aquella zona no era solamente de ellos, si no que aquella zona habia tenido una invasión, y que los invasores eran unos bípedos con una inteligencia no tan diestra, pero que si podían demoler cualquier cantidad de animales que se le fueran atravesando en el camino. Aquellas mujeres podían dormir en chinchorros, pero tambien podían dormir en el piso de aquellos ranchos fabricados de palmas, moriches, tierra greda, estacas de palos grandes o troncos.
Las Chozas de paja eran  las más  utilizadas por  la cultura de los Caribes  y de los Cariñas. Una choza de paja y de quichando  podía hacer un escondite de diversión para los niños o un componente realista de  conjunto para la defensa de cualquier integrante de aquella comarca, como fue la construcción que se hizo en varios parajes de esta pampa guanipense. En un día de trabajo, los cariñas y los caribes  podían construir sus propias chozas de paja con los materiales encontrados en la propia naturaleza anclada en una flora muy rica con todo tipo de arboles y matas. Debido a su fuerza y ​​flexibilidad, las  ramas de sauce, el abedul y el sasafrás eran lo mejor para  este tipo trabajo en la fundación de cabañas.
Dos palos cortos
Cordeles o hierba alta, seca
25 a 30 el sauce, el abedul o el sasafrás árboles jóvenes, de 12 a 15 pies de largo.
Paletas de palos
Estaca de madera
8 hierbas o esteras de enea

   Aquellos Caribes y Cariñas elegían un lugar apropiado para sus cabañas. La cabaña duraría más tiempo en una zona tranquila, clara y en  tierra firme. Los Suelos blando no podían soportar adecuadamente los plantones utilizados en el marco de las chozas.  Habia que Conducir un palo cortó en el punto central deseado de la cabaña. Se ataba  un pedazo largo de 7 pies de la cuerda al palo, y atar otro palo al otro extremo de la cadena. Se usaba  la cadena como un compás para dibujar un círculo con un radio de 7 metros de altura. Se Cortaban árboles sanos para un período igual, y la tira de corteza, las ramas laterales y se aplicaban  con una herramienta cortante que tenian estos caribes y cariñas. Se podía  dejar la corteza, pero la cabaña iba a durar más si se  tiraba de la corteza.  Se Clavaba  una estaca de madera en 16 puntos equidistantes en el círculo para hacer los agujeros de arranque para las ramas. Etiqueta de estos agujeros en orden consecutivo de 1 a 16. Unidad de árboles de 2 metros de profundidad en los hoyos 1, 2, 4, 5, 9, 10, 12 y 13. Doble árboles 1 y 10 a través de al otro lado del círculo, de manera que las puntas de los árboles jóvenes se encontraran y se y se superpusieran en  6 pulgadas. Se ataban  las puntas superpuestas entre sí mediante cuerdas o hierba. Era  un proceso que  proceso que se repetía  para todos los pares de opuestos de árboles jóvenes. Se ataba  la guita o la hierba alrededor de los puntos de intersección de los árboles jóvenes para reforzarlos. Unidad de árboles jóvenes en todos los hoyos restantes. Se  Doblaba y ataba los árboles en los árboles originales usando las mismas técnicas utilizadas para obtener la capa original. Se  envolvían  el resto de los  árboles jóvenes de todo el esqueleto de las chozas en los cinturones, a partir de unos 2 metros de la base y la adición de un cinturón adicional cada 2 pies hasta la parte superior de la cabaña. Aseguraban los árboles jóvenes en su lugar en las intersecciones con una cuerda. Dejaban  una parte de la cabaña sin cinturón de seguridad para permitir el acceso al interior.
        Colocaban  Capas de esteras de hierba en el marco de las cabañas, dejando el área de acceso al descubierto. Aseguraban  los tapetes en su lugar con un cordel .Cubrían las alfombras de césped de hierba suelta. Tenian  cuatro agujeros equidistantes alrededor del perímetro de la cabaña, con la estaca de madera. Insertaban cuatro retoños de  dos metros de profundidad en estos agujeros. Doblaban los árboles jóvenes en los petates para mantenerlos en su lugar.  Los arbolitos junto con una cuerda.
       Atenuados por el trabajo y sobre todo, por la fabricas  de  chozas o bohíos que era lo que le podía quitar el tiempo a aquellos hombres y mujeres del Cacique Uinipa, ellos seguían alli frenéticos ante aquella naturaleza que les ofrecías elementos, pero que tambien los ponía a aventurar sus formas de vivir. La capacidad y la disponibilidad no se le habia truncado, en esto, ellos estaban mas activo que  aquellos  ancestros de la Amazonia. El refulgente estilo de vida se habia marcado en centenares de años, la vida, las costumbres, la mente, los pensamientos, la técnica iba avanzado milimétricamente. No eran cambios violentos los que se podían generar en sus costumbres, cuando habia una naturaleza que le proporcionaba el ámbito de la gastronomía. Cual podía ser el esfuerzo ante una naturaleza que era fértil y rica en toda especie de animal y especie vegetal, cuál era el hambre, cual la dificultad. Los Ríos llenos de cuanto animal habia engendrado la misma circunstancia del planeta. Por eso aquí en esta Mesa del Norte a Sur y Este a Oeste estaba pertrechada de lo necesario, y cuando aquellas rancherías habian comenzado a extenderse a lo largo de este territorio aquellos aborígenes vivían una dulce vita. Por supuesto que tenian funestos momentos, y en ello no hay la menor duda. Sin embargo, iban hilando una vivencia que se iba haciendo elocuente en aquel territorio. Iban tomando fortaleza y ya comenzaba a tener un estándar de vida, una idiosincrasia. La costumbre se iba cocinando y aquellos extraños hacían de aquella tierra un pertenencia, un sentido de pertenencia para cohabitar en centenares de años cuando el conquistador europeo llego a aquellas planicie terrestre y para vapulearle su paz y su idílica vida, existencia que se habia apoltronado en ellos. El suelo del silencio humano ya estaba cubierto de andariegos hombres y mujeres que ya formaban parte de  aquel escenario trillado por la espesura del sol y las sorteadas aguas de determinados meses como el conjuro de un exorcismo que nunca terminaría. Alli va el tiempo, alli va la vida, alli va aquella inteligencia, alli va una cultura, alli va una idiosincrasia que va sembrando porvenir, pero esto sembrado con la brega y el porvenir de una raza que se hace estatua de años y que nunca se acabara.

Cuando el Águila Alza el Vuelo, los aguiluchos permanecen en tierra.

      Aquellos sabanales han rumeado el olor de aquellos aborígenes que van entregando calor y vida a aquellos escenarios virulentos de aguas dulces y tremolas de aires cotidianos flameando sobre aquellos avispados arboles que formaban grandes matas, siberianos  cachorros y arboles extendidos en aquellos sabanales. La pulcra maleza sostenida por la suerte de la naturaleza lucia como un espejismo cuando el sol irradiaba aquellos cantorales terrenos que balbuceaban la incógnita del tiempo y la lejanía de un silencio abrumado por la especie humana. Alli iba manando una destreza que antes no se habia visto, porque alli donde el hombre pone el pensamiento, los pies y las manos la naturaleza puede ir sufriendo una transformación. El elegante paisaje podía sufrir cambios por las manos del hombre., Se habia creado la maleza, los arboles, se habia creado el agua, se habia creado el aire, habia sol, habia luna, habia astros sobre aquel melancólico escenarios donde el rechinar de pájaros y animales tenian una laberinto de vida. El cruzado bosques de matas, hierbas, gramíneas hacia un estero de belleza que la vista se pavoneaba en darle un sentido bello y elegante a aquellos parajes que desde siglos y miles de años estaba  alli suelto como las plumas en el aire.
Ahora el hombre hacia su aparición en aquel vendaval de sueños intranquilos que galopan sobre las áridas tierras de una zona que con el tiempo se convierte en un hábitat para el hombre. Alli comienza a vegetar un pensamiento que habia traido Uinipa, y Unipa estaba por dar los últimos pasos. La brega habia sido constante, pero la vida biológica tiene sus etapa. Una etapa, un ciclo que todo ser humano va mermando en el pasar de los dias. El aguijón del murete va penetrando los cuerpos, hasta que aquellos cuerpos se diluyan con el pasar de los años. Uinipa habia cumplido su proposito de vida. Su vida habia sido una entrega y, sus fuerzas motrices no estaban para muchos. Otros tomarían la batuta, el relevo estaba cerca, ya la experiencias de un caique en esta zona, era suficiente. Para seguir adelante con nuevos Kaseqa, ya se habia abierto un camino, Uinipa lo habia abierto. La vida es un movimiento, pero la vida va haciendo enlace con otros, con la generación venidera. La sabana no quedara huérfana. Aunque huérfana estaba cuando no se habia aparecido el hombre en aquel sabanal de las miles corrientes de aguas dulce. En esto cierto día Uinipa habia convocado una asamblea de todas las rancherías extendidas en aquella zona.  Alli estuvieron presentes, Chamariapa, Ocopi, Pariri, Cachipo, El Guatoco, La guaca, La Gruya, Mare Mare, Orituco, Guacay, la Rubiera, El ampollo, Guasimo, Tortuga, Gavilán, Zuaca, Guico, Ruaca y Guanaca. Cerca de 20 rancherías estaban presentes en aquel episodio donde Uinipa tomaría una decisión, la decisión no era fácil. La decisión era dejar el caseqasgo. No era aventurar un poder, era entender que sus fuerza no estaban para cuidar y ser protector de varias rancherías donde cada día, los Cariñas y los Caribes iban creciendo demográficamente en aquellos acantilados de aguas dulces, pero flameados por las  aventuras insólita de una llanura interminable. La lucidez se iba perdiendo en Uinipa. Habia sido muy inteligente dejar las baterías del mando en un cacique que pasara por las mismas prueba por las que El habia pasado. Ya habia un método, una forma para llegar hacer lo que él hizo. No habia nada innovado. Ya habia habido una primera vez, la cultura enseña que puede haber una segunda, una tercera y varias veces. Como los caciques no se nombraban todos los dias, se convertían en caiques legendarios y de tiempos continuos. Ante aquella reunión Unipa expreso: ---“Ustedes saben que ya estoy viejo, que mi cuerpo no aguanta recorrer muchas leguas de terrenos, que mis fuerzas están debilitada como para combatir con el enemigo, quiero que ustedes se reúnan y hagan selección de algunos de ustedes de cada ranchería escoger el mas valiente y someterlos a las pruebas que esto requiere para ser Kasesqa”---. De alguna manera Uinipa estaba hablando claro ante aquellas rancherías que tendrían unas cinco personas en todo su conglomerado. El crecimiento cada día se iba haciendo lento pero sostenido, y no habia equilibrio demográfico, sino que cada día iba formalizándose una masa con muchos individuos. Uinipa habia hecho un buen gobierno, y las rancherías le estaban muy agradecido con aquel proposito que lo habia envuelto en un protector a carta cabal. Entre lloros y tristezas Uinipa bajo la cabeza y un gran sentimiento lo envolvió cuando aquellas rancherías le habia agradecido sui labor. Uinipa batallo con ellos casi toda una vida, Uinipa los dejaba con una población organizada; aunque se sabe que los Caribes eran muy nómadas. Pero Uinipa fue un factor muy importante paras que Uinipenses se sintieran aterrizados en aquel escenario que el tiempo le daría, las: Gracias.” Gracias, Muchas Gracias”---. Gritaron aquellos inconsolados Kariñas y Caribes que habian convivido con aquel gran cacique que los quiso mucho, pero que era el momento de partir para encontrarse con el dios sol, luna, lagunas, sapos, ranas, dantas y panteras que le aguardaban su alma, para gozar eternamente aquellas glorias que había levantado en estas tierras con rumbos y senderos, con maestría y delicadeza, con esperanza y futuro, con alago y buenos gestos. Alli sentado musitaba entre palabras algunas hazañas, alli en aquel tronco y con una enagua, con la flecha y la macana le hacia entrega a los familiares, para que los familiares en su oportunidad convocaran a quien podía ser el próximo cacique de aquella región que en su momento oportuno fuera el salvador de aquellas rancherías.

Alzando el vuelo, que la eternidad lo Espera.

Un día menos pensado Uinipa quien tenía 80 años, amaneció muy decaído. El olfato ya no le funcionaba, El Piache Cuarima lo habia visitado. Le habia encomendado el alma al dios sol, luna, a la sabana de Uinipa. Cuarima entre dialecto celestiales y consumados acertijo iba invocando tambien a aquellas sabanas que tenian bastantes espíritus donde Uinpa habia luchado. El crisol de la vida le habia hecho un ejemplar hombre de las sabanas. Ante aquellos acertijos Uinipa dio un gran suspiro porque los espíritus lo estaban trasladando a un aura de gloria. Sus familiares y muchos allegados estaban alli presente ante aquel momento difícil. Alli despues de muerto lo velaron por dos dias, e hicieron comelonas  con lo que mas le gustaba as Uinipa. Uinipa no habia muerto para ellos, Uinipa seguía vivo en medio de ellos. Su espíritu los estaría protegiendo se  Habia se lo habia dicho el Piache Cuarima. ----“Les digo—en voz quejumbrosa,-- Uinipa no ha muerto. Uinipa estas Vivo, y su espíritu vivirá en medio de ustedes”. Una vez que velaron a Uinipa, como era un ritual quemar los muertos, el hijo mayor de Uinipa, llamado Guaripa tomo una cantidad de palos, e hicieron una fogata, y en aquella gran fogata quemaron el cuerpo de Uinipa. Una vez que quemaron el cuerpo, recogieron todas las cenizas y muchas de esas cenizas fueron regadas el Rio  que hoy tiene su nombre, pero fueron regadas en aquellas sabanas donde el Espíritu de Guanipa recorre aquellos pajonales en protección de aquellos que viven en aquellos sabanales.  ---“Viva Unipa, Viva su espíritu-----“gritaron aquellos iracundo Caribes y Kariñas que por el tiempo han permanecido,

El mundo sobrenatural Warao ocupa todos los ámbitos de la vida y está indisolublemente interconectado con el medio natural. Es un mundo circular, Hobahi, rodeado de agua por todas partes y poblado de entidades o seres inmateriales, denominados Hebu, provistos de sexo, razón y voluntad, que pueden ser positivos, negativos o neutros, dependiendo de su actitud hacia los seres humanos. Estos espíritus están presentes en todos los objetos y aspectos de la vida y muchos controlan parcelas específicas del mundo material; así, hay hebus que habitan y controlan las aguas, los Nabarao, las tormentas, o Hebu Kaunasa; los árboles, o Dauarani. El principal y más poderoso de todos es el Hebu a Kanobo (nuestro abuelo), que reside en la piedra sagrada que custodian los Wisiratu o chamanes más importantes. Los instrumentos sagrados, como la maraca grande Mari mataro o Hebu mataro, deben su poder a los hebu benignos que se alojan en los pequeños fragmentos de cuarzo que la hacen sonar, los Karekos y que son capaces de ahuyentar a otros hebu malignos menos poderosos que suelen causar enfermedades. La sangre menstrual, en particular, está cargada de hebu maligno. Los hebu suelen mantenerse contentos mediante el humo del tabaco ritual o Wina, que se hace envolviendo el tabaco con la corteza fina de la palma Manaca y todos estos instrumentos se guardan juntos en la cesta o Torotoro donde el Wisiratu guarda el Kanobo.La clave del universo Warao es el equilibrio, la estabilidad, la paz y la armonía; todo trastorno en este equilibrio sea cualquiera que sea la causa aparente, es en el fondo, obra de la influencia de los hebu; de ahí la necesidad de vencerlos, aplacarlos o mantenerlos satisfechos mediante rituales en los que los chamanes actúan de intermediarios . De hecho, los Warao consideran que de no ser por la presencia de los hebu, la hoa y la bahana (maleficios chamánicos), que originan los males y enfermedades, el ser humano sería inmortal. Esta estrecha relación se percibe claramente en la organización social Warao, donde la capacidad de controlar estas fuerzas sobrenaturales está en razón directa con la capacidad de liderazgo de los jefes de rancherías. Esto trae como consecuencia que el responsable de una comunidad, para cumplir cabalmente con sus obligaciones, es decir, para mantenerla abastecida de recursos, en buen estado de salud y en paz, debe estar suficientemente capacitado no sólo en los aspectos económicos y técnicos, sino en los sobrenaturales, armonizando ambas dimensiones, la material y la espiritual.










El río más importante es el río Guanipa, el cual una vez recibidas las aguas del río Amana, forma una extensa planicie cenagosa. El río desemboca en las islas estuario (Boca de Guanipa), situadas al nivel Pedernales. Su tramo inferior es navegable, ya que aumenta sus aguas por el aporte de la marea, cambiando sus características de río por la de caño. Tanto la porción terminal del río Guanipa como el caño Buja son similares en cuanto a su hidrografía y procesos sedimentológicos, debido al fenómeno de represamiento de sus aguas a raíz de la acción diaria de las mareas.
Especies representativas.
Entre las especies de aves más abundantes en la zona podemos señalar: el martín pescador (Choroceryle amazona), perico (Pionites melanocephala), loro (Amazona amazónica), guacamaya (Ara manilata), turpial (Icterus icterus), arrendajo (Cacicus cela), guacharaca (Ortalis ruficauda), tucusito (Calliphlox amethystina), hormiguero (Sclateria naevia), carpintero (Melanerpes rubricapillus), lechuza (Tyto alba), azulejo (Thraupis episcopus), etc. Se puede localizar dentro de la categoría de los mamíferos a: la danta (Tapirus terrestre), la lapa (Agouti paca), picure (Dasyprocta agouti), mono (Cebus negrrivittatus), murciélago (Desmodus rotundus), rabipelao (Didelphis marsupialis), comadreja (Eira barbara), cachicamo (Dasypus novemcinctus), chiguire (Hydrochaeris hydrochaeris), zorro cangrejero (Porcion cancryvorus), araguato (Alovatta seniculus), venado (Odocoileus virginianus), mapurite (Conepatus semistriatus), nutria (Lutra longicaudis) Mientras que en la categoría de reptiles se pueden destacar en la zona los siguientes: la iguana (Iguana iguana), lagarto, tuqueque, tragavenado (Boa constrictor), mapanare (Bothrops atrox), baba (Caimán crocodilus), morrocoy (Geochelone denticuladaPodocnemis unifilis) y culebra de agua (Eunectes maurinus).

Tambien algunas especies de plantas como: moriche (Mauritia flexuosa), aceite (Copaifera officinalis), ceiba (Ceiba pentandra), araguaney (Tabebuia chrysantha), apamate (Tabebuia rosea), cedro (Cedrela odorata), mangle rojo (Rhizophora mangle), chaparro manteco (Byrsonima crassifolia).









Uinipa: Un rio














Uinipa: Un Cacique














Uinipa: Un Rio del estado Anzoátegui y Estado Monagas














Uinipa: Una mesa que se deprende desde Chamariapa, toca la parte Oeste de Monagas, se desplaza hacia los poblados de Santa Ana de Orocopiche, Pariaguan, Cachipo, Santo Me, El Tigre, El Tigrito, Atapirire.












De  Uinipa paso a Guanipa: Los españoles le cambiaron la vocales Ui por la consonante “G”y la vocal “i” por la vocal “A”, lo cual tiene  la pronunciación de Guanipa, palabra que suena en los actuales momentos a nivel de sitio, y a nivel de Geografía en el estado Anzoátegui y Estado Mon

1 comentario:

  1. Gracias por este escrito que realza y pone en relieve los lugares, la fauna y flora, los hechos de las naciones indias pertenecientes al Edo. Anzoátegui. Le doy gran valor por esta iniciativa. Saludos.

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